Manifestantes en Cali son llamados vándalos por derribar monumento a Sebastián de Belalcázar

¿Por qué derrumban ese monumento?

Derriban a Sebastián de Belalcázar en Cali
Nuevamente cae Sebastián de Belalcázar.

Por segunda vez, el monumento a Sebastián de Belalcázar es derribado por los manifestantes. Primero fue en Popayán, y hoy, en el marco del paro nacional, la ciudadanía nuevamente arremetió contra la estatua en la ciudad de Cali en rechazo de lo que representa.

Por este motivo, varios de los colombianos que no salieron a manifestarse contra las medidas del gobierno les han tildado de vándalos.

Este es el video.

Primero lo derribaron los indígenas

La primera vez que el monumento a Sebastián de Belalcázar fue derribado, fue el pasado año 2020, por parte de un grupo de indígenas Misak de Popayán.

En su momento, los indígenas también fueron tildados de vándalos por rechazar la figura del conquistador español.

Hoy nuevamente la estatua es derribada en el marco del paro nacional, por los manifestantes que consideran que su imagen es un insulto a los pueblos indígenas y a los ciudadanos.

¿Por qué la tumban?

Sebastián de Belalcázar fue un militar, explorador y conquistador español, fundador de varias de las ciudades en Colombia y en Ecuador.

Se le atribuye la fundación de Quito y Guayaquil en Ecuador, y en Colombia, fundó las ciudades de Popayán y Santiago de Cali.

Es históricamente conocido como uno de los militares más sanguinarios del siglo XVI y, de hecho, estuvo al mando de otros tres de ellos a quienes la historia identifica como Pedrarias Dávila, Hernández Córdoba y Francisco Pizarro.

Belalcázar es considerado el responsable del asesinato de muchos indígenas originarios de las tierras entre Ecuador y Colombia.

Según la historia, el conquistador exterminaba indígenas, almacenaba oro, quemaba aldeas enteras y esclavizaba a los pocos que sobrevivían a las masacres perpetradas por sus hombres.

El morro sobre el que fue construida la estatua en honor del español en Popayán era un sitio sagrado para los pueblos indígenas que, desde ese momento, han considerado como profanado.

Su derribo en el paro nacional es una representación de la dignificación de las comunidades indígenas y, en general, de un pueblo sometido.