
La historia del supuesto pequeño productor Juan José Lafaurie Cabal comienza a desmoronarse a medida que salen a la luz nuevos detalles que contradicen por completo la imagen de precariedad con la que accedió a un crédito preferencial y a un subsidio estatal. ¿Quiénes quieren todo regalado?
El abogado penalista, hijo de José Félix Lafaurie y de la senadora María Fernanda Cabal, no solo pertenece a una de las familias más poderosas del sector ganadero del país, sino que además exhibe un estilo de vida que dista abiertamente del perfil que exige este tipo de subsidios estatales.

Se le enreda el caso al pequeño productor Lafaurie Cabal
Mientras se presentaba ante el sistema financiero como un pequeño productor rural, Lafaurie se mostraba en redes sociales viajando en primera clase, vistiendo ropa de marca y luciendo accesorios de alto valor, como relojes de lujo que difícilmente encajan con la imagen de alguien que sobrevive de la actividad agrícola.
Las imágenes hablan por sí solas y contrastan con los estados financieros que lo muestran con ingresos modestos.
El 22 de abril de 2024, Lafaurie Cabal solicitó ante una sede del banco Serfinanza, en el departamento del Cesar, un crédito por 400 millones de pesos para un proyecto de siembra de palma.
Además, según las revelaciones de Daniel Coronell, accedió a un subsidio por $95.273.700, el monto máximo permitido por la normativa. Para ello, presentó estados financieros que lo clasificaban como pequeño productor.
Sin embargo, esa clasificación como pequeño productor se sustentó en documentos financieros firmados por Carolina Useche Rodríguez, directora administrativa y financiera de Fedegán y subalterna directa de José Félix Lafaurie.

El conflicto de interés es evidente. Más aún cuando se recuerda que Fedegán administra recursos parafiscales y que su estructura no está diseñada para respaldar negocios privados de familiares de sus directivos.
A esto se suma que la Contraloría General de la República ya ordenó una visita para revisar el uso de los recursos entregados, diligencia que fue atendida por un funcionario del Fondo Nacional del Ganado, otra entidad financiada con dinero público.
Mientras miles de pequeños productores luchan por acceder a créditos y apoyos estatales, el «pequeño productor» Lafaurie Cabal parece haber encontrado el camino más corto gracias a su apellido, sus conexiones y un sistema que, una vez más, parece funcionar mejor para los mismos de siempre.



