
Sergio Fajardo y Paloma Valencia se sentaron este sábado a las 7:30 de la mañana en el Hotel El Prado de Barranquilla a tomarse un café que toda Colombia vio en vivo a través del canal de Youtube de la candidata. La reunión duró poco más de 30 minutos y terminó sin ningún acuerdo político. Fajardo confirmó además que estas serán las últimas elecciones a las que se presente.
La invitación la lanzó el viernes Valencia, un día después de conocerse los resultados de las encuestas de Invamer y Guarumo que ubicaron a Iván Cepeda al frente de la primera vuelta.

El café entre Fajardo y Paloma Valencia terminó sin acuerdo
El exgobernador de Antioquia aceptó con condiciones públicas: «Sí, tomémonos un café. Que sea una conversación pública, que toda Colombia pueda escuchar», escribió en video antes del encuentro.
Valencia llegó a la mesa con un argumento concreto, le recordó al candidato de Dignidad y Compromiso que en la Gran Consulta participaron personas con quienes él había construido alianzas antes, entre ellas Aníbal Gaviria, exalcalde de Medellín cuando Fajardo gobernaba Antioquia.
«Hemos venido construyendo, con muchos muy amigos suyos, una cantidad de visiones en torno a los peligros que hay para este país en caer en el autoritarismo», dijo la senadora durante la conversación.
La candidata del Centro Democrático también intentó mover el debate hacia Cepeda, quien lidera los sondeos, pero Fajardo no mordió ese anzuelo. Para él, el problema central del país sigue siendo otro.

Fajardo fue directo desde el principio. «El principal problema de Colombia es la polarización encarnada en Petro y Uribe, y profundizar esa lógica no le conviene al país», planteó.
Y remató con una frase que no dejó espacio a la interpretación: «Te respeto como persona, pero en términos políticos estamos en terrenos muy diferentes».
También cuestionó que Valencia compartiera tarima en ese evento con personas con quienes él jamás estaría, sin dar nombres. Esa diferencia de compañías, más que cualquier otro argumento ideológico, fue lo que cerró la puerta.
Al final del café, el exalcalde de Medellín fue a la vez claro y generoso: «Yo estoy invitando a Colombia a que vote por mí. Hay muchos votos silenciosos y gente que quiere cambiar. Te deseo lo mejor, cada uno tiene su camino e historia.»
La senadora, que no ocultó su postura: «Me voy a morir siendo uribista y me siento orgullosa», aceptó la decisión de Fajardo pero se negó a ponerle punto final a cualquier acercamiento futuro. «No quiero que esto termine aquí, que termine en ‘continuará'», dijo al cierre.



