
Jaime Gilinski Bacal, presidente del Grupo Gilinski y CEO del Grupo Nutresa, la mayor empresa de alimentos de América Latina con operaciones en 18 países, recibió el doctorado Honoris Causa del Georgia Institute of Technology durante la ceremonia de graduación de primavera 2026 de la Facultad de Ingeniería, en el Hank McCamish Pavilion de Atlanta.
El reconocimiento llegó 48 años después de que el empresario colombiano, hoy uno de los tres hombres más ricos de Colombia, pisara ese mismo campus con «una maleta y un sueño», según sus propias palabras.
Lo que llamó la atención, fue el agradecimiento por parte del candidato presidencial Sergio Fajardo: «A todo señor, todo honor. Un gran discurso».

Un colombiano, una maleta y 48 años de historia
Gilinski recordó ante la clase de 2026 que llegó al campus siendo un joven que «casi no conocía a nadie en este país y que nunca había vivido un invierno en Georgia».
Se graduó en ingeniería industrial en 1978, completó su MBA y regresó a Colombia a construir lo que hoy es un grupo empresarial con presencia en 20 países y cerca de 100.000 empleados directos.
«Georgia Tech no me enseñó solo termodinámica, investigación de operaciones y optimización de sistemas. Lo que esta universidad realmente me enseñó fue a pensar, a ver la solución oculta dentro de un sistema roto», afirmó el empresario durante su intervención de más de 16 minutos.
En su discurso ante los graduandos, Gilinski detalló el alcance de su grupo empresarial: bancos construidos a lo largo de América Latina que dieron a millones de familias su primer crédito, el desarrollo de Panamá Pacífico como uno de los proyectos de urbanismo más ambiciosos de la región, la adquisición de Grupo Nutresa con operación en 18 países, la creación del primer banco digital de Colombia con cerca de un millón de clientes, y la compra de Metro Bank en Londres, que hoy atiende a más de 3,5 millones de clientes en el Reino Unido.
«Veinte países, cerca de 100.000 personas trabajando en nuestras empresas, y más allá de ellas, los millones de familias, consumidores y comunidades que tocamos cada día», resumió.
«Fallé más de una vez, y lo digo abiertamente»
Uno de los momentos más llamativos del discurso fue cuando Gilinski rompió con el molde del orador exitoso que presenta su trayectoria como una línea recta hacia la cima.
«Tuve socios que me decepcionaron y negocios que se cayeron. Hubo años en que no estaba seguro de que el camino era claro», admitió ante los miles de graduandos, para luego agregar que lo que Georgia Tech le dio no fue «una garantía de éxito, sino la disciplina para seguir construyendo cuando otros se detienen, y la confianza ganada con trabajo duro para apostar por mí mismo».
El empresario también dedicó un segmento central a su esposa Raki, con quien lleva más de 40 años de matrimonio y a quien describió como «la constante en cada ecuación»: «Cuando tuve éxito, me mantuvo humilde. Cuando fallé, me recordó quién era y hacia dónde construía«.
Gilinski estructuró el cierre de su intervención en cinco puntos directos que, dijo, ojalá alguien le hubiera dado el día de su propia graduación: comenzar antes de sentirse listo, contratar personas más inteligentes y escucharlas, nunca comprometer la integridad porque «la reputación es el único activo que no puede reconstruirse una vez destruido«, invertir en relaciones con la misma seriedad con la que se invierte en empresas, y definir el éxito propio antes de que el mundo lo defina.
«El dinero es una medida. No es un significado. Conoce la diferencia temprano y te ahorrarás mucho dolor», cerró ante un auditorio que lo recibió con una ovación.
El empresario también abordó el impacto de la inteligencia artificial en el mundo que enfrentan los graduandos de 2026. «Las herramientas disponibles para ustedes habrían sido inimaginables para aquel joven estudiante colombiano que en 1978 se sentaba donde ustedes están hoy. Las personas que triunfan no son las que esperan a ver qué hará la tecnología por ellas. Son las que toman la herramienta y deciden qué harán con ella», sostuvo.



