
Iván Cepeda, candidato presidencial que lidera la intención de voto en primera vuelta según las encuestas más recientes, presentó en una entrevista con Noticias Caracol con María Alejandra Villamizar el modelo económico que aplicaría si llega a la presidencia el 31 de mayo, dejando claro que su propuesta no es socialismo ni estatización sino lo que él mismo definió como «un capitalismo social, un capitalismo productivo«, orientado a transformar a Colombia en una potencia mundial agroalimentaria aprovechando recursos naturales que el país ha tenido durante décadas sin saber explotar estratégicamente.
El posible sucesor del presidente Gustavo Petro fue directo al separar su propuesta del debate entre capitalismo y socialismo que algunos sectores políticos han intentado instalar en la campaña, calificándolo de «una desfiguración de lo que nosotros hemos planteado».

Cepeda sostuvo que nunca ha propuesto estatizar la economía ni convertir el sistema en un socialismo de ninguna variante, y que su modelo busca un desarrollo «económico productivo diverso, que tenga un profundo rostro de equidad social«.
La riqueza de Colombia
Para Cepeda, el problema central del país no ha sido la falta de recursos sino un modelo económico que concentró durante años sus apuestas en la explotación de hidrocarburos y en las ganancias del sector financiero especulativo, dejando de lado el enorme potencial agropecuario.
«Si aquí desarrollamos de una manera clara el sector agropecuario y convertimos a Colombia en una potencia mundial agroalimentaria, sin lugar a dudas nuestro país va a ser más próspero, los ricos van a ser más ricos y habrá una muy clara eliminación de la pobreza en el país», señaló durante la entrevista.
El candidato calificó el neoliberalismo como un modelo que «ya fracasó en el mundo» y afirmó que Colombia vive una etapa postneoliberal donde apostar únicamente por los commodities, la minería y el petróleo como motores de crecimiento «está mandado a recoger».
En ese marco, propuso un diálogo con el sector empresarial, argumentando que las propias ganancias del sector privado durante el gobierno Petro son la mejor evidencia de que equidad social y prosperidad económica no son contradictorias sino complementarias.
Uno de los ejes más concretos de su programa es la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción, que parte de un diagnóstico estructural: la corrupción en Colombia dejó de ser episódica para convertirse en sistema, afectando «todas las estructuras, todos los niveles, todas las dimensiones del Estado», con pérdidas que la Auditoría General de la República calcula en 50 billones de pesos anuales.
La respuesta que propone Cepeda no es perseguir casos individuales sino desmantelar redes completas a través de una ley nacional con componentes de prevención, investigación, sanción, control y recuperación de bienes públicos.
En materia fiscal, Cepeda explicó que el déficit actual no es producto del derroche sino de compromisos heredados, entre ellos 80 billones de pesos pagados por el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, 20 billones en subsidios de gas y energía, y otros 20 billones del crédito que el presidente Iván Duque adquirió con el Fondo Monetario Internacional durante la pandemia, sumando 120 billones de pesos que el gobierno actual asumió sin haberlos generado.
Frente a eso, propone un pacto fiscal que combata la evasión tributaria, calculada en 30 billones de pesos anuales, y que reforme el sistema general de regalías para que esos recursos no terminen en «elefantes blancos» o en corrupción.
Cepeda defendió los resultados del gobierno Petro en materia agraria y los presentó como base de lo que vendría en su eventual administración, destacando que se han gestionado 750.000 hectáreas de tierra «sin haber derramado una gota de sangre» y sin un solo caso de expropiación, respetando la propiedad privada, lo que calificó de «un hito histórico».
Su propuesta es acelerar ese proceso simplificando procedimientos de compra de tierras y destinando recursos de regalías de forma estratégica hacia política social y desarrollo rural.
Sobre seguridad, el candidato fue claro en que su gobierno mantendrá una política de paz porque, en sus palabras, «la Constitución me ordena hacerlo», aunque reconoció que los ceses bilaterales sin verificación adecuada generaron problemas territoriales que deben corregirse.
En cuanto a la constituyente, aclaró que no la propone como primer paso sino como posible resultado de un acuerdo nacional más amplio, donde «lo importante, más allá del procedimiento, es el contenido de los acuerdos».
Con relación a las encuestas y la primera vuelta, Cepeda respondió sin rodeos: «No me cabe la menor duda» de que ganarán el 31 de mayo, citando un «voto silencioso» que los sondeos no capturan y el crecimiento sostenido de la Alianza por la Vida como factores determinantes. Su fórmula a la vicepresidencia es la congresista Aida Quilcué.



