
Terminada la primera vuelta presidencial, Abelardo De La Espriella fue el gran ganador de la jornada democrática del 31 de mayo de 2026. Con 10.361.499 votos, el candidato de la derecha logró superar a Iván Cepeda quien sacó 9.688.361 votos.
El problema para Cepeda es que Paloma Valencia sacó 1.639.685 votos, siendo la tercera votación con el 6.92%.
Pero ¿qué hizo mal Iván Cepeda y Gustavo Petro para lograr la segunda posición?
Los errores de Gustavo Petro
Iván Cepeda está cargando los errores del presidente Gustavo Petro, sus acciones contra el empresariado y contra algunos sectores de la economía le pasó factura.
El presidente Petro se agarró con los gremios empresariales, una ola de insultos y de decisiones que generó divisiones entre el ejecutivo y los empresarios.
Petro paró las exploraciones de petróleo y gas, generando una crisis energética en el sector hidrocarburo. Tan mal le fue, que un sindicato como la USO decidió no apoyar a Iván Cepeda.
Los profesionales y la clase media también vieron como el gobierno Petro tomaba decisiones basadas en ideologías y no en la racionalidad o lógica humana, lo que hizo que un sector rechazara cualquier ungido del presidente.
Su disputa eterna con Israel generó rechazo en la comunidad cristiana protestante que pone cerca de 2 millones de votos.
A pesar de los logros del gobierno Petro, los errores también pesaron en esta campaña.

Los errores de Iván Cepeda
El sosegada Iván Cepeda intentó hacer una campaña “purista”, intentando no contaminarse con ningún personaje de la vieja política.
Los miembros y seguidores de su campaña rechazaban públicamente a personajes como Armando Benedetti, Roy Barreras, Daniel Quintero, que hacen o hacían parte del gobierno Petro.
También la campaña de Cepeda rechazó al centro político, ese mismo sector que hoy le podría dar la vuelta a esta definición en segunda vuelta.
Iván Cepeda no fue a debate con los gremios empresariales, nunca se acercó con los altos ejecutivos que dirigen al país desde el sector privado.
Según algunos analistas políticos, Iván Cepeda debe despedir a sus amigos asesores del progresismo, para que entren verdaderos estrategas políticos.




