Iván Cepeda presenta programa de Gobierno 2026: convertir a Colombia en potencia agroalimentaria

Iván Cepeda y su plan de Gobierno agroalimentario
Iván Cepeda y su plan de Gobierno agroalimentario.

El programa de gobierno de Iván Cepeda Castro para el período 2026-2030, publicado por el Movimiento Pacto Histórico, plantea una reorientación profunda del modelo económico colombiano. La apuesta central no es la reindustrialización en el sentido clásico del término, sino una transformación productiva que abandone el extractivismo y coloque la economía campesina, la bioeconomía y el fortalecimiento de cadenas productivas estratégicas como ejes del desarrollo nacional.

La política reindustrial que propone el documento no parte de grandes fábricas ni zonas francas tradicionales, parte del campo.

Del extractivismo a la bioeconomía, la propuesta de Cepeda

El texto es explícito en señalar que Colombia tiene «las condiciones para convertirse en una despensa agroalimentaria, no solo para su propia población, sino para el mundo», y que esa capacidad exige multiplicar la producción campesina, conectarla con mercados urbanos y agregarle valor antes de que salga del territorio donde se produce.

Uno de los puntos más concretos del programa es su propuesta agraria, donde afirman textualmente: «Vamos a rescatar lo nuestro. ¿Se acuerdan cuando el algodón florecía en Córdoba y César? ¿Cuándo la yuca era el motor de vida en la costa Caribe? Esas riquezas se perdieron con la apertura económica».

Iván Cepeda, precandidato presidencial
Iván Cepeda, precandidato presidencial. Foto: Getty.

La propuesta es recuperar esas cadenas productivas estratégicas, con el algodón, la yuca, el cacao y el café como productos ancla para la prosperidad regional.

La intención es «volver a generar prosperidad campesina», no recrear modelos del pasado sin adaptarlos al presente. Eso implica, una política activa del Estado para sostener esos sectores frente a la competencia internacional, algo que la apertura de los años noventa desmanteló sin reemplazo.

Dentro de otro punto en la propuesta agraria, está el programa que plantea la construcción de «redes de acopio, cuartos fríos, secaderos y plantas de transformación en las regiones, administrados por las juntas de acción comunal y asociaciones campesinas». La lógica detrás de esa medida es directa: el campesino colombiano hoy siembra pero vende a precio de mayorista mientras el consumidor urbano paga el precio del intermediario. A lo que afirman que: «no queremos que el campesino venda barato en la plaza mientras en la ciudad el consumidor paga caro».

Esa infraestructura productiva descentralizada es, en el fondo, la propuesta reindustrial del programa en el sector rural. No son grandes plantas centralizadas en ciudades, sino capacidad de transformación instalada en los territorios donde se produce la materia prima, administrada por las propias comunidades.

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Senador Iván Cepeda
Senador Iván Cepeda. Foto: Getty.

Otra de las propuestas del candidato Cepeda es específica para Buenaventura que aplica como modelo para otros puertos del país. El programa plantea la «industrialización del puerto, no solo como punto de paso de mercancías, sino como centro de transformación productiva», acompañado del apoyo a emprendimientos locales, formación técnica y relaciones estratégicas con la región Asia-Pacífico.

Además, dentro del programa se propone reemplazar el modelo extractivista mediante una «Misión de Desarrollo Territorial y Bioeconomía Regional» que recogería «el saber popular, los aportes de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos, y de la academia».

Como «la forma de garantizar la riqueza de nuestra nación», en contraste con el extractivismo minero-energético, al que califica de «absolutamente voraz y rapaz».

La transformación productiva que describe el programa depende también de la transición energética. El documento la vincula directamente con la generación de «empleos dignos y oportunidades reales de vida», y la conecta con la reforma agraria y el desarrollo rural. No es una política ambiental separada, sino parte integral del modelo económico propuesto para el próximo cuatrienio.

El programa reconoce que el primer gobierno del Pacto Histórico impulsó la «economía campesina y popular, sin descuidar el conjunto del aparato productivo ni al sector empresarial», pero admite que «aún queda mucho por hacer».