
El expresidente Álvaro Uribe Vélez abordó el tema de los llamados falsos positivos durante un streaming con Westcol, realizado desde la hacienda El Ubérrimo, en Montería, donde aseguró que las acusaciones alrededor de estos crímenes se convirtieron en una «difamación» contra su gobierno y afirmó que a militares se les ha acusado de hechos que «no hicieron».
«Cuando yo salí de la Presidencia había un consenso popular grande, pero vino toda esa difamación que falsos positivos, que una cosa, que la otra», dijo Uribe durante la entrevista transmitida por la plataforma Kick.

«Rumores»: Álvaro Uribe habló de los falsos positivos
En otro momento de la conversación, el líder del Centro Democrático insistió en que durante sus dos gobiernos no se promovieron acciones ilegales dentro de las Fuerzas Armadas.
«Nosotros nunca incentivamos delitos, ni se premió a alguien por delitos en las fuerzas armadas», afirmó. También sostuvo que «ha habido mucha política para acusar a los militares de cosas que no hicieron».
Las declaraciones provocaron una ola de reacciones en redes sociales y reabrieron el debate sobre uno de los capítulos más graves del conflicto armado colombiano.
Los llamados «falsos positivos» no corresponden a rumores ni a casos aislados: la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) documentó al menos 7.837 víctimas de ejecuciones extrajudiciales entre 1990 y 2016, la mayoría ocurridas entre 2002 y 2008, durante el gobierno de Uribe.
Según la JEP, militares asesinaron civiles y luego los presentaron falsamente como guerrilleros muertos en combate para mostrar resultados y obtener beneficios dentro de la estructura militar.
El tribunal calificó estos hechos como un «fenómeno macrocriminal» y señaló que cerca de 1.500 integrantes de la Fuerza Pública habrían participado en estas prácticas.
Las investigaciones sobre estos crímenes comenzaron a tomar fuerza en 2008, cuando familiares de varias víctimas comenzaron a denunciar casos como el de jóvenes de Soacha que fueron engañados con falsas ofertas de trabajo y posteriormente asesinados en otras regiones del país.
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Aunque Uribe ha negado reiteradamente que hubiera una política estatal para promover ejecuciones extrajudiciales, varios altos mandos militares han reconocido ante la JEP la existencia de presiones por resultados operacionales durante esos años. Algunos exuniformados incluso han pedido perdón públicamente a las familias de las víctimas.
Las declaraciones del expresidente coincidieron además con la conmemoración del Día de la Madre, fecha especialmente sensible para decenas de familias que perdieron a sus hijos en estos crímenes y que durante años han reclamado verdad, justicia y reparación.
Resulta contradictorio que Álvaro Uribe Vélez niegue estos hechos, cuando su hermano, Santiago Uribe Vélez, fue condenado por vínculos con el grupo paramilitar Los 12 Apóstoles.



