Iván Duque militarizó la protesta social, pero no responde ante grupos armados en Ituango

Desplazamiento en Ituango
Crisis humanitaria en Ituango.

El municipio de Ituango, al norte del departamento de Antioquia, sufre hace varios días el flagelo del desplazamiento forzado de su población por causa de la violencia y las tragedias del invierno.

El presidente Iván Duque, quien respondió con una fuerte militarización de las ciudades para reprimir la protesta social, no ha respondido con el mismo despliegue de Fuerza Pública en Ituango contra los grupos armados ilegales.

Desplazamiento forzado en Ituango, Antioquia.
Desplazamiento forzado en Ituango, Antioquia.

Crisis humanitaria en Ituango

Hace varios días, la población del municipio de Ituango ha sufrido el fenómeno del desplazamiento forzado por causa de la violencia.

Más de 3 mil personas habrían huido de la población por las amenazas de grupos armados ilegales presentes en la zona, además de las inclemencias del invierno y los muchos damnificados.

Esta situación ya constituye una emergencia humanitaria en Colombia, sin embargo, la respuesta del gobierno nacional no ha sido rápida y eficaz.

Sí hay Fuerza Pública para el pueblo, pero no para grupos armados

Muchos traen a colación la forma en que la Fuerza Pública ha sido utilizada por el gobierno para reprimir con violencia la protesta social de la población en Colombia en el marco del paro nacional indefinido.

Pese a las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, el ministro de defensa Diego Molano fue enfático en expresar que la Policía seguiría siendo parte de su ministerio con un entrenamiento de tipo militar.

No obstante, ante esta situación en que la ciudadanía está siendo vulnerada y desplazada por grupos armados ilegales, muchos critican que el gobierno no haya respondido con el mismo nivel de militarización y despliegue policial que contra la juventud en las calles luchando por sus derechos.

¿Dónde está el gobierno?

Esta crisis humanitaria en Colombia responde a la reactivación de fenómenos como el paramilitarismo, disidencias guerrilleras, las masacres y el asesinato de líderes y lideresas sociales en los territorios. Además, la poca planeación del gobierno nacional y local no permitió la prevención de los daños por el fenómeno climático.

El país ha estado sufriendo una creciente ola de violencia y crisis de su población ante la poca reacción de sus gobernantes.