
La carrera presidencial para 2026 tuvo un momento de inflexión en el reciente debate de Asobolsa 2025. La candidata Vicky Dávila, lejos de seducir al influyente público inversionista, generó un notorio rechazo debido a una estrategia centrada en ataques personales y descalificaciones, principalmente contra el gobierno del presidente Gustavo Petro y la precandidata María José Pizarro.
El evento, que se proyectaba como un escenario para conocer las propuestas económicas de los aspirantes, se convirtió en un termómetro del desgaste que produce la polarización extrema.

El encuentro, moderado por la periodista Eva Rey y con la participación de Juan Daniel Oviedo, María José Pizarro y Juan Manuel Galán, dejó en evidencia que el discurso beligerante de Dávila no está calando en un sector que busca certidumbre y planes de gobierno sólidos por encima de la confrontación.
Un debate marcado por la confrontación, no por las propuestas
Desde el inicio de su intervención, Vicky Dávila marcó un tono hostil. Sus argumentos giraron casi en su totalidad en torno a la figura del presidente Petro, a quien dedicó una serie de calificativos como «corrupto, culpable, lunático, nos quiere callar, irrespetuoso, despilfarrador».
Según la candidata, «el gobierno Petro no hizo la tarea» y se ha convertido en el «hazme reír» del mundo.
Sin embargo, su ofensiva no se detuvo ahí. También enfiló sus baterías contra la precandidata del Pacto Histórico, María José Pizarro, a quien atacó de manera personal y reiterada, repitiendo una controversial promesa que ya había lanzado en el congreso de la ANDI sobre un objeto de gran valor simbólico para la congresista.

El sombrero de Pizarro: la frase que incomodó al auditorio
El punto más álgido de la tensión llegó cuando Dávila se dirigió directamente a Pizarro para hablar del sombrero de su padre, el excomandante del M-19, Carlos Pizarro.
«Y el sombrero de su papá María José, se lo voy a mandar a su casa porque yo sé que para usted es importante, pero para nosotros no nos representa«, sentenció Dávila.
La reacción del auditorio, compuesto por miembros del sector financiero y bursátil, fue inmediata y de desaprobación. Entre el público se escucharon expresiones como «Uyy» y «Cálmese Vicky», evidenciando que el comentario, relacionado con el padre fallecido de su contendora, fue percibido como un golpe bajo e innecesario en un debate de propuestas.
Voces desde Asobolsa
Pluralidad Z consultó la opinión de varios asistentes al finalizar el evento para medir el impacto del estilo de la candidata. Las percepciones fueron mayoritariamente negativas y apuntaron a un agotamiento con su narrativa divisiva.
«Me parece que Vicky Dávila está pasada de tono, es la candidata que más divide«, comentó uno de los inversionistas presentes.
Otro de los asistentes fue más directo en su crítica: «No qué tal, siempre atacando, no tiene propuestas, solo atacar al presidente«. Estos testimonios reflejan que su estrategia, en lugar de sumar adeptos en la derecha económica, podría estarle restando apoyos clave.
Este medio también fue testigo de una conversación en los pasillos entre Dávila y el candidato Juan Daniel Oviedo. En un aparte, Oviedo, cercano a la periodista, criticó duramente a María José Pizarro, sugiriendo que no tenía nada que ofrecerle al país, en una clara descalificación a su capacidad intelectual.
Vicky Dávila se mostró de acuerdo con dicha afirmación, reforzando la percepción de una campaña más enfocada en el desprestigio del contrario que en la construcción de un proyecto de país.



