
Las más recientes cifras de desempleo en Colombia publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a mediados de febrero de 2026 desataron un nuevo choque político. Aunque el presidente Gustavo Petro destacó que el país alcanzó la tasa de desocupación más baja del siglo para un mes de enero, la senadora María Fernanda Cabal puso el foco en otra cifra que, a su juicio, cambia por completo la lectura del panorama laboral.
De acuerdo con el informe oficial, más de 11 millones de personas ocupadas en Colombia reciben ingresos inferiores al salario mínimo legal vigente, que para 2026 quedó en 2′000.000 de pesos tras un incremento del 23,7 %. Para la congresista, este indicador pone en duda el balance optimista presentado por el Gobierno.

Cabal cuestiona el impacto real del salario mínimo
El cruce se produjo luego de que Petro publicara en su cuenta de X una tabla comparativa con la tasa de desocupación en enero desde 2001, resaltando los resultados de cada administración, incluidas las de los expresidentes Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque.
En su mensaje, el mandatario afirmó que “con salario vital, tenemos la tasa de desocupación más baja del siglo en enero de este año” y pidió a asesores económicos del Banco de la República revisar sus teorías.
La senadora respondió señalando que la reducción en la tasa de desempleo no refleja necesariamente una mejora en la calidad del empleo. En su publicación, preguntó por el comportamiento de la informalidad y por la disminución de trabajadores que devengan exactamente un salario mínimo.
Según cifras del Dane, en octubre de 2024 había 3,7 millones de personas que ganaban el salario mínimo. Doce meses después, esa cifra bajó a 2,4 millones.
Sin embargo, quienes reciben menos del mínimo pasaron de 10,1 millones a 11,3 millones en el mismo periodo. Es decir, 1,2 millones más de trabajadores quedaron en el rango inferior de ingresos.

Debate económico por productividad y formalidad
Expertos han advertido que este fenómeno puede interpretarse desde distintas ópticas. Juliana Morad, directora del Departamento de Derecho Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, señaló que el salario mínimo podría estar funcionando más como un techo que como un piso real de protección salarial.
Por su parte, José Ignacio López, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), indicó que cuando el salario crece por encima de la productividad empresarial, especialmente en sectores de baja productividad, se generan presiones que pueden afectar la formalidad laboral.
Aunque el Gobierno resalta la reducción en la tasa de desocupación, el hecho de que 57 % de los ocupados se concentren en el extremo inferior de la escala salarial plantea un debate de fondo sobre la calidad del empleo. En ese escenario, María Fernanda Cabal ha optado por enfocar sus críticas directamente contra Petro, cuestionando que se destaquen cifras de desocupación sin profundizar en el aumento de trabajadores que hoy ganan menos del salario mínimo.
Redacción Política Pluralidad Z.



