La historia de Vladimir Rodríguez: de los barrios populares al Congreso

Vladimir Rodríguez
Vladimir Rodríguez. Foto: Cortesía.

Carlos Vladimir Rodríguez, candidato a la Cámara de Representantes por Bogotá con el número 111 del Partido Alianza Verde, habló en exclusiva con Pluralidad Z.

Rodríguez, nació en Bogotá, es politólogo de la Universidad Nacional con magíster en Ciberdefensa y Ciberseguridad de la Escuela Superior de Guerra. Su trayectoria abarca 20 años en la administración pública, incluyendo roles como Viceministro de Defensa (e) y Director de Seguridad Ciudadana en el actual gobierno, además de haber sido consejero de paz de Bogotá.

Vladimir Rodríguez, candidato a la Cámara por Alianza Verde
Vladimir Rodríguez, candidato a la Cámara por Alianza Verde.

Vladimir Rodríguez, de la supervivencia al activismo

«Mi niñez fue muy afortunada y agradecida por la familia que tenía, una familia que como te digo de migrantes de regiones al llegar a Bogotá se convirtieron en colonias muy unidas, entonces la colonia costeña, la colonia chocuana muy festiva le daba toda una fuerza vital importante al barrio y además en Kennedy en este particular en Bavaria y la zona de Castilla era una zona muy cuidadora muy de muchos afectos», aseguró Rodríguez.

Su infancia estuvo marcada por la crisis económica de la apertura neoliberal de los años 90, que llevó a su familia a perder su patrimonio. Situación que lo obligó a trabajar desde adolescente en entornos complejos y a formar parte de subculturas urbanas en una Bogotá que describe como «muy hostil» para la juventud de la época.

«Desde muy joven, desde muy chiquito, empecé a trabajar en una disquera que además era un parapeto de una operación de venta de licor sin estampillas», afirmó Vladimir. Siendo menor de edad, ingresa a trabajar una disquera, donde según su narración, en la parte trasera había una distribución de licores con estampillas adulteradas, que era distrubuidas posteriormente en la zona comercial de galerías en Bogotá. Pero fue también allí, donde consiguió su relacionamiento con lo que denomina «un grupo de personas maravillosas» a quienes sigue llamando amigos.

«Eran hombres y mujeres de los barrios populares de Bogotá con intereses musicales, con que se agrupaban en lo que en aquel entonces eh podía denominarse como grupos de pandillas o o algunos los categorizamos incluyéndome a mí después como subculturas urbanas o culturas urbanas que nos encontramos en torno a la música, a la estética, pero también a una necesidad de sentir pertenencia, encontrar un propósito en la vida y juntos cuidarnos, protegernos de una ciudad muy fuerte y muy agresiva para los jóvenes», aseguró.

Unos años más tarde, ese grupo de personas, inician una agrupación a la que denominaron Fuerzas de Paz, los pioneros en la logistica y producción de eventos en la capital, hoy en día, son grandes empresarios de la producción de eventos.

Vladimir Rodríguez #111 por Alianza Verde
Vladimir Rodríguez #111 por Alianza Verde. Foto: Cortesía.

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Su vida dio un giro al ingresar a la Universidad Nacional en 1999, donde fue testigo de la violencia política y el asesinato de figuras como Jaime Garzón.

Rodríguez relata que siendo egresado, participaba como parte de un grupo de acompañamiento de derechos humanos a la movilización social y fue uno de los que auxilió a Óscar Salas, estudiante muerto en disturbios. «Me tocó estar ahí a pocos metros y ser una de las personas que lo recogió y lo metió en la ambulancia». Este hecho lo marcó, por lo que afirma que «Nos dio un carácter, nos dio una capacidad de lucha y de resistencia muy fuerte», afirma al recordar cómo transitó de la confrontación barrial a la gestión de convivencia y el diálogo social.

Este suceso impulsó su vinculación con la creación de los Gestores de Convivencia en el Distrito, buscando tramitar los conflictos de manera no violenta entre la ciudadanía y la fuerza pública.

Vladimir también participó junto a un grupo cuato colombianos y de diez extranjeros de un proceso de defensa de Ecuador, que buscaba proteger una zona medioambiental en la Selva de Mindo, que estaba en riesgo, resultado de este proceso, fueron detenidos y deportados a Colombia, en el marco de las protestas, resultado del cambio de gobierno que enfrentaba Ecuador.

Tras un periodo de autoexilio en Padua, Italia, donde se integró al movimiento de alterglobalización en la Universidad de Padua, regresó a Colombia con una visión renovada sobre la construcción del Estado social de derecho.

Allí trabajó con referentes como Antonio Negri y participó en movilizaciones históricas. Según el candidato, esta experiencia cambió su forma de entender la política: «Me hizo transformar… impulsando algo que para nosotros es muy importante y es la vocación de poder».