
Un duro cruce de palabras en la red social X entre Jennifer Pedraza, representante a la Cámara por Bogotá del partido Dignidad y Compromiso, y Lina María Garrido, candidata al Senado por Cambio Radical, continuó con la discusión sobre las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump.
La controversia comenzó tras unas declaraciones de Garrido, quien, al referirse a la situación de orden público en el país, aseguró vivir «en medio de la guerra» desde Arauca y le solicitó a Trump una intervención en Colombia.

Lina María Garrido le ruega a Trump poner orden en Colombia
«Yo sí vivo aquí en medio de la guerra. Yo sí siento todos los días el miedo, el abandono y la violencia que dejan los grupos criminales, esos mismos que hoy son amigos y protegidos del gobierno de Petro. Por eso digo a viva voz: Bienvenido Trump, ponga orden también en Colombia», escribió en su cuenta de X, Lina María Garrido.
Las palabras de Garrido se dieron luego de que Donald Trump no descartara públicamente una posible intervención militar en Colombia, lo que encendió alarmas en distintos sectores políticos.
La representante Jennifer Pedraza no dudó en reaccionar desde su cuenta de X, donde reconoció la legitimidad electoral del actual gobierno de Gustavo Petro y acusó a Garrido de desconocer la soberanía del país.
«Los problemas que vivimos en Colombia los resolvemos aquí. Si está tan desesperada por una intervención gringa, mejor ni se lance al Senado y deje que todo lo ‘resuelva’ Donald Trump», aseguró Jennifer Pedraza.
Pedraza fue más allá y afirmó que pedir o celebrar una intervención extranjera equivale a renunciar a los principios básicos del Estado colombiano.

Diversos sectores políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, rechazaron esas afirmaciones y recordaron que el país atraviesa un momento clave de cara a un nuevo ciclo electoral.
En ese contexto, voces críticas han señalado la aparente contradicción de algunos dirigentes que se autodenominan «defensores de la patria» como Lina María Garrido, María Fernanda Cabal o Juan Carlos Pinzón, pero que estarían dispuestos a aceptar una intervención extranjera si el rumbo político del país no les favorece.
En Colombia la traición a la patria no es solo un concepto simbólico: el delito de menoscabo de la integridad nacional está tipificado y puede acarrear penas de hasta 45 años de prisión.
Mientras Pedraza insiste en que «los problemas de Colombia se resuelven en Colombia», diversos sectores advierten que normalizar la idea de una intervención extranjera es «jugar con fuego» y pone en riesgo la institucionalidad democrática.
Gustavo Petro fue elegido presidente con una participación electoral superior al 58%, la más alta registrada en una elección presidencial desde 1998, un dato que para distintos analistas confirma que, pese a los múltiples problemas que enfrenta el país, Colombia no atraviesa una ruptura democrática.
En ese contexto, pedir o celebrar una intervención extranjera no se interpreta como una simple postura política, sino como una amenaza directa al orden constitucional y a la soberanía nacional.
Redacción Política Pluralidad Z.



