
Un verdadero terremoto político se vive al interior del Centro Democrático tras el reciente encuentro entre su líder natural, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, y el exministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.
Lo que se planteó como un acercamiento estratégico de cara a las elecciones presidenciales de 2026, terminó por desatar una ola de indignación entre las bases del partido, que ven con recelo y desconfianza la figura de quien fuera una pieza clave en el gobierno de Juan Manuel Santos.

A través de su cuenta de X (anteriormente Twitter), Uribe confirmó la reunión, destacando las coincidencias con Pinzón en temas cruciales. «Con el Dr. Pinzón identificamos puntos comunes fundamentales en seguridad, exigencia de transparencia, impulso al emprendimiento privado, Estado austero y pequeño y política social«, expresó el exmandatario.
Sin embargo, consciente del malestar que podría generar, Uribe se adelantó a la polémica pidiendo a sus militantes «que se supere cualquier prevención porque fue Ministro de Defensa en el Gobierno que me sucedió, que hizo bastante daño a Colombia y también al Dr. Pinzón».
Furia en las bases: que no venga a pescar en río revuelto
La solicitud de Uribe no fue suficiente para calmar los ánimos. La reacción de los militantes más fieles no se hizo esperar, y una de las voces que mejor resumió el sentir general fue la de Liliana Castaño, una reconocida activista del partido. En un duro mensaje, Castaño calificó a Pinzón de «oportunista» y rechazó de plano su posible aterrizaje en la colectividad.
«No puede ser que aterrice de la nada este oportunista que no es visto con buenos ojos por nosotros, las bases«, sentenció Castaño.
Además, le marcó el camino que, a su juicio, debería seguir el exministro: «que se busque el aval de un partido con quien tenga mayor afinidad o que haga la tarea de recoger sus firmas como los demás, pero que no venga al Centro Democrático a pescar en río revuelto».
Para los uribistas comprometidos, Pinzón debe competir en una consulta interpartidista de la derecha, pero no ser admitido directamente en la contienda interna del uribismo.
El establecimiento intenta calmar las aguas
Mientras la indignación crecía en las bases, figuras del círculo más cercano a Uribe, como el ideólogo José Obdulio Gaviria, intentaron matizar la situación.
Gaviria respaldó la estrategia del expresidente, enfocándose en la coincidencia programática por encima de las antiguas afiliaciones políticas. Resaltó la frase de los «puntos comunes» del trino de Uribe y la calificó como «¡Magistral!», sugiriendo que lo «sustancial» (las ideas) debe perdurar por encima de lo «accidental» (el pasado santista de Pinzón).
A pesar de los intentos por apaciguar la crisis, el expresidente Uribe tuvo que salir a aclarar los alcances del encuentro. Cerró la puerta a que Pinzón sea considerado, por ahora, un precandidato más del partido. Indicó que cualquier nueva adición a la lista de cuatro aspirantes actuales deberá surgir «en cabeza de un militante del partido» y en consenso con la familia del fallecido Miguel Uribe Turbay, cuyo legado inspira la actual contienda interna.
Esta movida, si bien frena la inclusión directa de Pinzón, confirma que el expresidente busca construir una gran coalición para 2026, una estrategia que ha dejado al descubierto una profunda fractura entre el pragmatismo de su líder y el purismo ideológico de sus bases.
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