
Por primera vez en la historia de la Organización de Estados Americanos (OEA), una mujer ha sido elegida como secretaria general adjunta en representación de Colombia.
La protagonista de este logro es Laura Gil Savastano, una figura clave en la diplomacia colombiana, quien además lideró un esfuerzo internacional para replantear la política global contra las drogas.

Laura Gil defiende a Colombia desde la OEA
Colombia ha alcanzado dos hitos históricos en el escenario internacional: logró impulsar una revisión global del enfoque hacia la lucha contra las drogas y, por primera vez en 76 años, una colombiana ocupa la Secretaría General Adjunta de la OEA.
Laura Gil, exviceministra de Asuntos Multilaterales y actual embajadora de Colombia en Viena, fue elegida el pasado 5 de mayo como la nueva secretaria adjunta del organismo regional.
“Este puesto es un regalo que me dio la vida, una gran oportunidad que me dio este gobierno”, expresó Gil en entrevista con el programa EntreVistas.
Desde su cargo diplomático en Naciones Unidas, Gil lideró la adopción de una resolución sin precedentes que crea un comité de 19 expertos para analizar críticamente las políticas antidrogas implementadas hasta ahora.
Esta iniciativa, apoyada por más de 60 países, busca generar recomendaciones de reforma. “Hemos sido los mejores estudiantes de este régimen fracasado. Hemos intentado todo. Nadie puede dudar de nuestro compromiso”, afirmó Gil.
Según la diplomática, Colombia ha pagado un alto costo en la guerra contra las drogas. “Colombia está cansada de poner los muertos en la guerra contra las drogas”, recalcó, y cuestionó el enfoque internacional que pone la carga principal en los países productores.
“Si Colombia provee el 70% del mercado de cocaína, eso representa solo el 6% del mercado global de drogas ilícitas. ¿Por qué sentimos que la responsabilidad recae 100% sobre nosotros?”, preguntó.
Se vienen cambios en la OEA
Además de su liderazgo en el tema antidrogas, Laura Gil destacó la importancia de su nueva posición en la OEA como una oportunidad para impulsar la paz en Colombia y fortalecer el papel de la organización en asuntos clave para el continente.
“Esta misión ha ido corrigiendo errores y se ha vuelto realmente una pieza fundamental para los procesos de paz en Colombia. No importa el color político del gobierno que esté, ha sido un beneficio para el país”, señaló sobre el trabajo de verificación de la OEA.
Sobre los desafíos futuros, Gil mencionó la necesidad de mejorar la financiación del organismo, diversificar las fuentes de recursos y acercar su trabajo a las necesidades reales de los ciudadanos.
“Los ciudadanos no ven la utilidad de los organismos multilaterales y es nuestra tarea demostrar que podemos dar resultados para ellos”, apuntó.
Respecto a las tensiones geopolíticas, especialmente entre Estados Unidos y otras naciones, Gil destacó que la OEA debe ser un espacio de diálogo y no de confrontación: “La OEA será lo que los Estados quieren que sea. Ahí estaré para facilitar esa conversación”.
En cuanto a lo que representa su elección para Colombia, Gil fue clara: “Siempre es mejor estar que no estar. Mi elección es un triunfo diplomático de este gobierno (Petro) y un voto de confianza para el país”.
Con esta nueva etapa, Colombia no solo gana visibilidad en un escenario multilateral clave, sino que también fortalece su liderazgo en la defensa de políticas más justas y efectivas a nivel global.



