
El reciente aumento del salario mínimo, celebrado como un alivio para millones de trabajadores en Colombia, también está generando movimientos importantes en otros sectores de la economía. Uno de ellos es el de la vivienda de interés social, donde los ajustes salariales influyen directamente en los costos de construcción y en el precio final de los inmuebles.
Aunque el incremento representa un avance significativo para los ingresos de los hogares, expertos del sector constructor advierten que este ajuste también influye en los costos de edificación y en el precio final de las viviendas VIS, que están indexadas al salario mínimo. En ciudades con más de un millón de habitantes, este tipo de vivienda tiene un tope de 150 salarios mínimos, una relación que impacta directamente su valor en el mercado.

Así influye el salario mínimo en el valor de la vivienda de interés social
En entrevista con Casa BLU, el gerente general de Perfect Constructora, Lucas Naranjo Mejía, explicó que en las ciudades con más de un millón de habitantes, la vivienda de interés social tiene un tope de precio equivalente a 150 salarios mínimos.
Con el nuevo ajuste salarial, una vivienda VIS que en 2025 tenía un valor aproximado de 113 millones de pesos, podría ubicarse cerca de los 262 millones en 2026, debido a la indexación al salario mínimo.
Naranjo señaló que este comportamiento no responde únicamente al aumento salarial, sino a una estructura de costos que históricamente ha estado ligada a este indicador.
De hecho, cerca del 60 % de los costos directos de un proyecto VIS corresponden a materiales y mano de obra, y de ese porcentaje, alrededor del 35 % está relacionado directamente con salarios.
Solo por el efecto del aumento del salario mínimo, los costos directos podrían incrementarse en cerca de 7,8 %, y al sumar los costos indirectos, que también se actualizan con base en este indicador, el ajuste total en construcción podría acercarse al 13 %.
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Qué deben tener en cuenta las familias interesadas en comprar vivienda
Más allá del precio final, el sector constructor pone el foco en la capacidad de endeudamiento de las familias, que depende de variables como la inflación y las tasas de interés.
Con un contexto inflacionario aún en proceso de estabilización, las entidades financieras suelen ajustar sus condiciones de crédito, lo que puede influir en el monto que pueden prestar a los compradores.
En este escenario, los subsidios de las cajas de compensación, que también están atados al salario mínimo, se convierten en un respaldo importante para las familias que ganan hasta dos salarios mínimos.
Para quienes superan ese umbral, el ajuste de ingresos suele darse con base en la inflación, lo que requiere una planeación financiera más cuidadosa.
Desde el sector se recomienda a los compradores mantener un diálogo constante con las constructoras, revisar los planes de pago y evaluar las alternativas de financiación disponibles.
“El aumento del salario mínimo es una medida que fortalece el ingreso de millones de colombianos. El reto ahora es acompañar este crecimiento con políticas que sigan facilitando el acceso a la vivienda”, concluyó Naranjo.
Redacción Economía Pluralidad Z.



