
En un panorama económico global marcado por la incertidumbre, muchos colombianos se preguntan cuál es la mejor estrategia para proteger y hacer crecer su capital. ¿Qué es mejor, invertir en bienes raíces o la bolsa de valores?, ¿Cuál genera mayor riesgo?.
Carlos Devis, reconocido inversionista y experto en el sector de bienes raíces, ofrece una perspectiva clara y contundente: la inversión en finca raíz podría ser el vehículo más seguro hacia la tan anhelada paz y libertad financiera, especialmente cuando se compara con la naturaleza a menudo impredecible de la bolsa de valores.

La encrucijada del inversor: ¿Bolsa de valores o activos inmobiliarios?
Devis, quien ha dedicado años a estudiar el comportamiento de los mercados, argumenta que su preferencia por los bienes raíces no se fundamenta únicamente en la volatilidad inherente al mercado bursátil, aunque reconoce que este es un factor crucial.
Su análisis se centra en una diferenciación clave: la «paz financiera» frente a la «libertad financiera».
Mientras la segunda se refiere a generar ingresos pasivos que cubran los gastos de vida sin necesidad de trabajar activamente, la primera, y para Devis más fundamental, es la tranquilidad que surge de tener un plan financiero claro y seguro, incluso si los objetivos últimos aún no se han alcanzado.
Él mismo confiesa que, tras múltiples experiencias empresariales con altibajos, ha encontrado en la finca raíz una estrategia conservadora y segura.
Lecciones del pasado: Un siglo de comportamiento del mercado inmobiliario frente a las crisis bursátiles
Para sustentar su postura, Devis repasa más de un siglo de historia económica, desde 1900, comparando el desempeño de la bolsa con la valorización de los bienes raíces y, crucialmente, con los ingresos generados por los arriendos.
Un ejemplo impactante es la crisis de 1929, una de las más severas en Estados Unidos. Mientras la bolsa se desplomó un 83% y tardó 25 años en recuperar su valor previo, los bienes raíces, aunque sufrieron una baja, esta fue de aproximadamente un 20%.
Devis subraya que, para un inversionista que tuviera sus ahorros en la bolsa en ese momento, especialmente si estaba cerca de la edad de retiro, la recuperación de su inversión podría haber tomado una generación entera.
Otro periodo analizado es la crisis del petróleo en 1973. La bolsa cayó un 45% y demoró 9 años en recuperarse, mientras que los valores reales de los bienes raíces disminuyeron solo entre un 10% y un 15%, a pesar de tasas de interés que alcanzaron el 18%.
Incluso en la crisis financiera de 2007-2008, originada en el sector hipotecario, donde los bienes raíces cayeron significativamente (entre 33% y 62% en promedio) y tardaron más de 10 años en recuperarse, Devis señala que fue una situación excepcional, en parte por una sobrevalorización previa.
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Más allá de la valorización: La importancia de los ingresos por arrendamientos
Un aspecto fundamental en el análisis de Devis es el comportamiento de los ingresos por arriendo. Destaca que, incluso durante caídas bursátiles o fluctuaciones en el valor de las propiedades, el ingreso por renta tiende a ser más estable e incluso a crecer.
Por ejemplo, tras la Segunda Guerra Mundial, mientras la bolsa caía por el reajuste económico y el desempleo de los soldados que regresaban, la demanda de vivienda y, por ende, los ingresos por arriendo, experimentaron un crecimiento sustancial.
De manera similar, tras la crisis de 2008, aunque los alquileres cayeron inicialmente, luego tuvieron un aumento sostenido, ya que menos personas podían comprar vivienda.
Beneficios tangibles: Por qué la finca raíz se consolida como inversión preferente
Devis enumera varias razones por las que considera la inversión inmobiliaria una opción superior para el inversionista promedio que busca estabilidad:
- Seguridad: Los bienes raíces ofrecen una notable seguridad jurídica y física; las construcciones bien hechas pueden durar generaciones.
- Valorización Constante: Aunque con fluctuaciones, tienden a mantener su valor frente a la inflación a largo plazo.
- Ventajas Fiscales: La valorización no genera impuestos sobre la renta o ganancias hasta el momento de la venta, con posibles beneficios tributarios según la legislación.
- Garantía para Financiación: Las propiedades son una excelente garantía para obtener créditos bancarios, facilitando el apalancamiento.
- Facilidad de Gestión: En caso de incapacidad del propietario, la gestión de una propiedad puede delegarse más fácilmente que la de un negocio complejo.
- Menor Liquidez Impulsiva: Al no ser tan líquidos como las acciones, se evitan decisiones de venta apresuradas basadas en emociones.
- Ingresos Pasivos Potenciales desde el Inicio: Es posible recibir ingresos por arriendo desde el momento de la compra.
- Construyendo un futuro sereno: Estrategias para la anhelada paz financiera
Carlos Devis no solo presenta datos históricos, sino que comparte su filosofía de inversión, forjada a través de la experiencia. Su enfoque es conservador y prioriza la estabilidad y la generación de un flujo de caja constante.
Argumenta que, con una estrategia disciplinada, como comprometerse a comprar una propiedad al año que se pague sola, es posible transformar radicalmente la situación financiera en una década.
Si bien reconoce que existen expertos capaces de generar altos rendimientos en la bolsa, Devis enfatiza que para la mayoría de las personas que buscan seguridad y un camino claro hacia la tranquilidad económica, los bienes raíces ofrecen un horizonte más estable y predecible.



