
En un breve video dirigido a los colombianos, el expresidente Álvaro Uribe Vélez confirmó que, si alcanza la elección al Senado en la lista cerrada del Centro Democrático, dará «lo mejor por Colombia».
Sin embargo, más allá del mensaje, lo que más llamó la atención fue el tono y el lenguaje corporal del exmandatario. De pie, con una postura rígida y una expresión seria, e incluso triste, Uribe pronunció sus palabras con un semblante que algunos interpretan como cansancio o preocupación.

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La escena es sobria: sin banderas, sin público y sin el entusiasmo que durante años caracterizó sus intervenciones políticas. El contraste no pasa desapercibido para quienes han seguido de cerca su trayectoria.
Para varios internautas, la imagen deja una sensación difícil de ignorar: la de un líder histórico que, aún después de décadas de protagonismo político, sigue siendo el principal soporte electoral de su partido.
En redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Algunos usuarios cuestionaron la autenticidad del mensaje y del tono con el que fue presentado.
Entre los comentarios que circularon se leía: «Que va, ese hp cínico es muy buen actor. Solo le faltó llorar”; “Lo que es actuar mal. Este hombrecito que se está pudriendo en vida por todo el mal que ha hecho, no puede irse a descansar sino se aferra al poder porque es lo único que le garantiza impunidad», entre otros.
La escena también ocurre en un momento particularmente complejo para el Centro Democrático, que intenta reorganizarse políticamente tras los resultados electorales de 2022. En ese entonces, el partido perdió seis de sus 19 curules en el Senado y cerca de la mitad de sus escaños en la Cámara de Representantes.
Desde entonces, la colectividad ha buscado reconstruir su estrategia electoral. Para las próximas elecciones legislativas, el partido apostó por una lista cerrada al Senado en la que el propio Uribe ocupa un lugar estratégico, con la intención de impulsar nuevas figuras y recuperar parte del capital político perdido.
Sin embargo, el contexto no parece sencillo especialmente por las contradicciones que algunos sectores señalan entre ciertos mensajes difundidos en la campaña y decisiones tomadas durante los gobiernos del uribismo.
Uno de los temas que reaparece es el del sistema de salud. En 1993, con la aprobación de la Ley 100, Colombia transformó su modelo de financiamiento sanitario.
Desde entonces, los recursos públicos dejaron de girarse directamente a hospitales y clínicas y pasaron a administrarse a través de intermediarios como las EPS.
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Con el paso de los años, distintos informes institucionales y debates políticos han señalado que ese modelo acumuló tensiones estructurales que terminaron evidenciando una crisis prolongada en el sistema.
También continúan los cuestionamientos por decisiones que impactaron las condiciones laborales durante el gobierno de Uribe. En 2002 se aprobaron cambios que redujeron recargos nocturnos y dominicales, medidas que afectaron los ingresos de muchos trabajadores.
Recientemente, en 2025, el Centro Democrático votó en contra de la apelación de la reforma laboral y de la consulta popular relacionada con este tema.
Redacción Política Pluralidad Z.



