
Yeison Jiménez, a los 34 años de edad, dejó un patrimonio que supera los $8.200 millones de pesos. El artista caldense, reconocido por su voz imponente, deja un vacío profundo no solo en los escenarios, sino también en el robusto ecosistema de negocios que logró consolidar en poco más de una década de trayectoria profesional.
Jiménez no era un artista convencional; su formación en la plaza de Corabastos marcó su ADN como comerciante y empresario. Al momento de su partida, el cantante gestionaba un portafolio de nueve unidades de negocio que abarcaban desde la construcción hasta la exportación de productos naturales.

Yeison Jiménez era un visionario para los negocios
A diferencia de otros artistas, Yeison Jiménez enfocó sus ganancias en activos tangibles y sostenibles. Entre sus principales apuestas comerciales destacaron:
Yeison destacaba que la construcción era su pasión porque veía la transformación de los espacios y de las obras civiles, pero también la ganadería porque era un negocio muy seguro.
- Ganadería de vanguardia: Desarrolló un modelo de ganadería semiregenerativa que utilizaba tecnología brasileña y argentina para operar mediante energía solar.
- Construcción e inmobiliaria: Su pasión por transformar espacios lo llevó a fundar su primera empresa constructora en 2013, con la que realizó proyectos destacados como un hotel cerca de la plaza de toros en Bogotá.
- Negocios agrícolas: Logró establecer una empresa dedicada a la fabricación y comercialización de miel.
- Negocios Internacionales: Fundó una inmobiliaria para gestionar su patrimonio y para sus amigos más cercanos.
- Negocios musicales: Creó 3 empresas dedicadas a su carrera musical, desde productoras hasta organizadoras de conciertos.
- Generación de empleo: Su estructura corporativa sostenía a 120 empleados directos, respaldados por un equipo de abogados, revisores fiscales y gerentes de alto nivel.

En sus últimas etapas, el artista había iniciado un proceso de simplificación de sus negocios.
Según sus propias palabras, manejar tantas empresas mientras cumplía con sus giras musicales era un «chicharrón» que en ocasiones le generó pérdidas millonarias por falta de supervisión en trámites administrativos.
«Toca bajarle, toca simplificar y toca apoyarme con la gente mía», afirmaba al explicar cómo buscaba blindar su patrimonio de errores operativos.
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Redacción Tendencias Pluralidad Z.
