
El padre Diego Jaramillo, reconocido por ser el rostro de El Minuto de Dios, denunció que su imagen y su voz están siendo utilizadas sin autorización para promocionar productos comerciales en redes sociales, entre ellos colágeno y artículos para la incontinencia.
La situación salió a la luz luego de que comenzaran a circular anuncios en los que, aparentemente, el sacerdote recomendaba estos productos. Sin embargo, según explicó, se trata de contenidos falsos creados con herramientas de inteligencia artificial.

Estafadores manipulan imagen del padre Diego Jaramillo
En declaraciones realizadas al programa Mañanas Blu, Jaramillo fue enfático: «Están diciendo puras mentiras. A duras penas le hago propaganda a Azúcar Manuelita».
El sacerdote aclaró que no tiene ningún vínculo con empresas de suplementos o productos médicos y reiteró que su única relación comercial histórica ha sido con Azúcar Manuelita, patrocinador del Minuto de Dios desde hace 70 años.
«No tengo nada que vender. Lo único que hago es pedir que me ayuden a hacer casitas para los pobres», afirmó el padre Diego Jaramillo.
Jaramillo, quien en mayo cumplirá 94 años, también desmintió versiones que sugieren problemas graves de salud. Aseguró que se encuentra bien, a pesar que presenta algunas molestias propias de la edad.
«Mi salud está muy bien, no me quejo de nada. A veces medio cogeando un poquito, pero llego a donde tengo que ir», comentó con tranquilidad.
A través de las redes sociales de El Minuto de Dios, el sacerdote advirtió a sus seguidores sobre estos contenidos engañosos e hizo un llamado a no dejarse estafar.
Además, señaló que ya está revisando qué acciones puede tomar para lograr que su imagen sea retirada de las plataformas donde está siendo utilizada de manera indebida.
Con más de seis décadas de labor pastoral y presencia constante en televisión, la voz del padre Diego Jaramillo es ampliamente reconocida por los colombianos, lo que habría facilitado que personas inescrupulosas manipularan su identidad digital para crear publicidad falsa.



