enero 24, 2026, 10:30 pm
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Senador uribista Andrés Guerra no soporta a Miguel Uribe Londoño

Andrés Guerra Miguel Uribe Londoño
Miguel Uribe Londoño / Andrés Guerra.

El senador Andrés Guerra entregó declaraciones contundentes sobre la reciente crisis interna que sacude al partido Centro Democrático, confirmando que la salida de Miguel Uribe Londoño de la contienda presidencial no fue un hecho aislado ni repentino, sino el resultado de una conducta reiterada que violó la confianza de las directivas.

Durante una entrevista concedida a W Radio, Guerra explicó que el precandidato incurrió en faltas graves, como intentar contactar directamente a la firma encuestadora encargada de definir al candidato único del partido.

Miguel Uribe Londoño, según el relato del senador antioqueño, envió a sus asesores a Brasil para establecer contacto con Atlas Intel, la empresa responsable de la medición estadística, mucho antes de que se conocieran los resultados oficiales. Este hecho fue calificado por Guerra como el «inicio del final» para Uribe Londoño, ya que al interior de la colectividad se considera inaceptable tratar de influir o acercarse al «juez» que dictará la sentencia de un proceso democrático interno.

A esta situación se sumó el acercamiento no autorizado al abogado Abelardo de la Espriella, lo que terminó por rebosar la copa de la paciencia en el comité de ética del partido.

Andrés Guerra y Álvaro Uribe Vélez
Andrés Guerra y Álvaro Uribe Vélez.

La indisciplina y el contacto con Atlas Intel en Brasil

La narrativa que se ha construido alrededor de la expulsión de Miguel Uribe Londoño ha girado mediáticamente sobre su propuesta a Abelardo de la Espriella, pero Andrés Guerra fue enfático en señalar que el problema de fondo fue el irrespeto a las reglas de juego establecidas por el director del partido, Gabriel Vallejo.

El senador Guerra indicó que Uribe Londoño mostró una actitud controladora desde el principio y un trato inadecuado hacia Vallejo, quien ha intentado llevar el proceso con transparencia. La gravedad del asunto radica en que, mientras se esperaba el resultado de la encuesta para el 28 de noviembre, el equipo de campaña de Miguel Uribe ya estaba gestionando encuentros con la firma encuestadora en el extranjero.

Esta acción fue interpretada por las directivas del uribismo como una falta de lealtad y ética. Guerra utilizó una analogía judicial para explicar la molestia del partido, afirmando que nadie puede «tocar a un juez cuando va a entregar una sentencia».

La información sobre este viaje y los contactos en Brasil ya era conocida por el círculo cercano del expresidente Álvaro Uribe Vélez, lo que generó un ambiente de desconfianza que se volvió insostenible con el paso de los días. La decisión de apartarlo no se basó en rumores o chismes, sino en pruebas reales que demostraban una conducta inapropiada y repetitiva por parte del precandidato.

El senador Guerra también abordó la defensa de Miguel Uribe Londoño, quien ha alegado que no se respetaron las formas ni su duelo personal tras la tragedia familiar vivida con su hijo en el parque El Golfito. Sin embargo, Guerra defendió la institucionalidad del partido, asegurando que aunque existe un respeto absoluto por el dolor humano y la memoria de su hijo, las actuaciones políticas y las violaciones a los acuerdos internos son asuntos diferentes que deben ser sancionados para proteger la integridad del proceso de selección.

Miguel Uribe Londoño Álvaro Uribe Vélez
Miguel Uribe Londoño / Álvaro Uribe Vélez.

El castigo político a Andrés Guerra: del Senado a la Cámara

Más allá de la controversia con Miguel Uribe, la entrevista dejó ver otra fractura interna o por lo menos un momento de dolor personal para Andrés Guerra.

El congresista, quien se retiró de la precandidatura presidencial anticipando la tormenta política, reveló que el partido le ha solicitado encabezar la lista a la Cámara de Representantes por Antioquia, lo que implica salir del Senado de la República.

Para un político con proyección nacional, este movimiento es visto por muchos analistas como un retroceso o un «castigo», a pesar de haber sido uno de los senadores más disciplinados en la oposición al gobierno de Gustavo Petro.

Guerra no ocultó su tristeza frente a esta decisión. Admitió que no ha sido fácil asimilar la noticia y que se siente «dolido» porque su aspiración era continuar en el Senado, donde logró la cuarta votación más alta del partido partiendo desde una posición difícil en la lista anterior.

A pesar del golpe emocional, el senador manifestó que, antes que político, es un ser humano que siente, pero que probablemente aceptará la designación por disciplina y servicio al expresidente Álvaro Uribe y a la colectividad.

El panorama para el Centro Democrático sigue siendo complejo. Con la salida de Miguel Uribe y el reacomodo de Guerra, la competencia queda reducida a las senadoras María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín.

Redacción Política Pluralidad Z.