Ministro de Hacienda, Germán Ávila, responde a críticas del Banco de la República y defiende la política económica del Gobierno

Germán Ávila / Leonardo Villar.
Germán Ávila / Leonardo Villar.

En una comparecencia ante la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, protagonizaron un fuerte cruce de posturas sobre el manejo de la economía del país.

Villar centró su intervención en explicar el papel del Banco de la República y su autonomía, establecida en la Constitución de 1991. Recordó que la función principal del Emisor es «mantener el poder adquisitivo de la moneda», es decir, controlar la inflación.

Germán Ávila Leonardo Villar
Germán Ávila (ministro de Hacienda) / Leonardo Villar (gerente del Banco de la República).

Germán Ávila y Leonardo Villar chocan en debate político

Según explicó, esto se logra con decisiones como el manejo de las tasas de interés, que pueden subir o bajar dependiendo del comportamiento de la economía.

El gerente también hizo un llamado directo al Gobierno a moderar el tono del debate. «Quiero pedir al Gobierno nacional bajar los ánimos y el lenguaje».

La campaña de descrédito hacia el Banco de la República perjudica al país”, afirmó, al advertir que este tipo de mensajes puede afectar la confianza internacional.

Sin embargo, más allá de ese llamado, Villar atribuyó buena parte de las dificultades actuales, como la persistencia de la inflación, a decisiones fiscales del Gobierno.

Señaló, por ejemplo, que el déficit fiscal fue mayor al esperado en 2025, lo que, en su concepto, generó presiones sobre la economía y obligó al Banco a actuar con mayor cautela.

La respuesta del ministro de Hacienda no se hizo esperar. Aunque inició reconociendo la importancia del debate, cuestionó tanto el enfoque del Banco como el tono de algunas afirmaciones.

«Creí que me iba a hablar de bajar las tasas de interés», dijo Ávila, sugiriendo que el énfasis del gerente no estuvo en lo que más preocupa a la economía real.

El ministro defendió que el contexto actual no puede analizarse únicamente desde la demanda interna, como lo plantea el Banco. Aseguró que la inflación que enfrenta el país está marcada principalmente por factores externos.

«Son choques de oferta, derivados de una coyuntura internacional compleja, como el aumento en los precios de combustibles y fertilizantes», explicó.

Desde esa perspectiva, sostuvo que subir las tasas de interés no solo es poco efectivo, sino que puede generar efectos negativos. «Es absolutamente inocuo. No vamos a bajar el precio del petróleo ni de los fertilizantes subiendo la tasa interna», afirmó.

Además, Ávila planteó que las decisiones recientes del Banco podrían frenar el crecimiento económico y afectar el empleo. Según sus cálculos, el incremento en las tasas reduciría el crecimiento en cerca de 0,36 puntos porcentuales y aumentaría los costos de la deuda pública. «Esto le puede costar al país cerca de 1.8 billones de pesos», advirtió.

También defendió la gestión fiscal del Gobierno, señalando que parte del déficit responde a decisiones heredadas, como el pago de subsidios a los combustibles. «Si no se hubiera asumido ese costo, hoy no tendríamos ese nivel de déficit», indicó.

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En medio de la discusión, el ministro hizo un llamado a ampliar la mirada sobre la política económica. «No se puede reducir todo a la meta de inflación del 3%», afirmó, sugiriendo que el país podría operar con niveles ligeramente más altos sin afectar su estabilidad.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, hizo un llamado al Banco de la República a abrir un espacio de reflexión más amplio sobre la política económica, promoviendo un debate menos polarizado y más enfocado en la realidad del país.

Insistió en la necesidad de construir acuerdos y de que las decisiones tengan en cuenta no solo los indicadores técnicos, sino también el impacto que estas generan en la ciudadanía y en las acciones del Gobierno.