
Un año y medio después del escándalo que estalló en Madrid, la esposa del ministro del Interior, Armando Benedetti, decidió contar su versión completa sobre lo ocurrido aquella noche de junio de 2024. En una entrevista con Semana, publicada el 22 de noviembre de 2025, Adelina Guerrero aseguró que el episodio fue una crisis matrimonial y no un acto de violencia física, como afirmaron los primeros reportes en España.
Guerrero afirmó que nunca existió una agresión con arma blanca y que la situación fue distorsionada por la información que circuló desde canales diplomáticos. La insistencia en que se trató de una crisis matrimonial marca la línea central de su relato, en el que describe el incidente como un momento breve, tenso y derivado de la inestabilidad emocional que ambos atravesaban.

Crisis matrimonial en el centro del relato
Según un reporte publicado en julio de 2024, la policía española acudió a un apartamento en un sector exclusivo de Madrid tras recibir una llamada por un presunto incidente doméstico.
En ese momento, la versión preliminar señalaba que Adelina Guerrero había denunciado amenazas con un cuchillo y daños a su ropa por parte de Benedetti, quien tenía inmunidad diplomática.
Guerrero desmintió esa versión, asegurando que la discusión duró apenas segundos y que ella salió del lugar para evitar que la tensión escalara.
Explicó que Benedetti, bajo los efectos del alcohol, rompió algunos objetos personales, pero jamás la atacó ni la amenazó con un arma blanca. «Armando nunca me agredió y nunca me amenazó con un cuchillo. Lo que sí hizo fue romper unos objetos personales», afirmó.
Tras el incidente, la Cancillería ordenó el regreso inmediato de Benedetti a Colombia para un proceso disciplinario, mientras una fiscal delegada ante la Corte Suprema estudiaba una posible imputación. La denuncia española fue remitida al país, lo que intensificó el escrutinio público.
Guerrero relató que la pareja pasó entre cuatro y cinco meses separada, periodo en el cual permaneció con sus hijos en Madrid. Durante ese tiempo, Benedetti inició un proceso de rehabilitación por consumo de alcohol y drogas, lo cual, según ella, transformó profundamente su comportamiento y su vida cotidiana. «Lo admiro por el hombre que es hoy», afirmó.
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Reacciones, cuestionamientos y el presente de la pareja
La esposa del ministro también respondió a las críticas de sectores feministas que la señalan de sumisa por apoyar a Benedetti después del escándalo. «La mujer tiene derecho a la intimidad, a ser autónoma y a tomar sus decisiones. Si no encajas en el molde de las feministas, no les sirves», declaró.
Guerrero describió su vida con Benedetti como “intensa” por la exposición mediática y la presión política que lo rodea. Añadió que el episodio marcó un antes y un después en la relación, pues desde entonces han manejado su vida en pareja de manera distinta y hoy atraviesan un periodo de mayor estabilidad.
También destacó la transformación espiritual del ministro, quien ahora asiste a misa, va a confesión regularmente y ha aclarado el origen de su patrimonio, según un magistrado colombiano. Aunque le gustaría que se retirara de la política, reconoce que es su principal vocación.
Guerrero concluyó afirmando que no existen secretos entre ellos y que, pese a las dificultades, han logrado reconstruir su vida familiar.
Redacción Política Pluralidad Z.



