enero 23, 2026, 7:28 am
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Conflicto Israel-Irán: así cambian las rutas aéreas y por qué podría afectar su bolsillo

Captura de pantalla de Flightradar24 que muestra vuelos sobre el espacio aéreo de Israel e Irán.
Captura de pantalla de Flightradar24 que muestra vuelos sobre el espacio aéreo de Israel e Irán. Foto: Flightradar24/X.

La inestabilidad en Asia Occidental, agudizada por el reciente intercambio de misiles entre Israel e Irán, ha puesto en máxima alerta a la industria de la aviación mundial. Esta región no solo es un crisol de historia y cultura, sino también un corredor aéreo fundamental que conecta Europa, Asia y África.

Ante la escalada militar, las aerolíneas se ven forzadas a navegar con extrema cautela, priorizando la seguridad de millones de pasajeros y enfrentando desafíos logísticos y económicos que podrían, eventualmente, sentirse en el bolsillo de los viajeros.

Boeing 777-200LR Worldliner
Boeing 777-200LR Worldliner. Foto: Boeing Company.

La seguridad como prioridad absoluta

Gigantes de la aviación como Emirates, Qatar Airways y Etihad Airways, cuyos centros de operaciones en Dubái, Doha y Abu Dabi son cruciales para la conectividad global, están en el centro de la tormenta. La pregunta es: ¿cómo se garantiza la seguridad cuando el cielo se convierte en un escenario de conflicto?

La historia ha dejado lecciones dolorosas sobre la incompatibilidad entre la aviación civil y los conflictos militares. Incidentes trágicos como el derribo del vuelo 655 de Iran Air en 1988 por un buque de la Armada estadounidense, o el del MH17 de Malaysia Airlines en 2014 sobre el este de Ucrania, son recordatorios sombríos de los riesgos.

Por esta razón, las aerolíneas no escatiman en precauciones. En cumplimiento con las normativas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), todas implementan rigurosos Sistemas de Gestión de la Seguridad (SGS).

Uno de los pilares de este sistema es la gestión de riesgos, que implica identificar peligros, evaluar sus consecuencias y, lo más importante, aplicar estrategias para mitigarlos. Hoy, los equipos de gestión de riesgos de las compañías que operan en la región trabajan sin descanso para mantener sus operaciones lejos del peligro.

Desvíos y cielos congestionados: el efecto inmediato

La medida más visible y efectiva implementada por las aerolíneas es la modificación de las rutas de vuelo. Un análisis rápido de plataformas como Flightradar24 muestra cómo el tráfico aéreo evita deliberadamente el espacio aéreo de Irán, Irak, Siria, Israel, Jordania, Palestina y Líbano.

De manera similar, los cielos sobre Ucrania permanecen desiertos para la aviación comercial.

Si bien esta estrategia es esencial para la seguridad, genera nuevos desafíos. Al desviar los vuelos, se condensa el tráfico en corredores aéreos más pequeños y seguros, lo que puede congestionarlos.

Este aumento de aeronaves en un espacio reducido exige una coordinación impecable entre los servicios de control de tráfico aéreo y los pilotos para evitar incidentes y mantener la fluidez en un entorno de alta densidad.

Avión de combate F-35 de Estados Unidos.
Avión F-35 de Estados Unidos. Foto: Marina de Estados Unidos.

Vuelos más largos, más combustible y un posible impacto en los precios

Evitar las zonas de conflicto tiene un costo operativo directo. Las nuevas rutas son, en muchos casos, más largas. Esto se traduce en un mayor tiempo de vuelo y, consecuentemente, un consumo de combustible superior. Estos factores incrementan los costos de operación para las aerolíneas.

Aunque los boletos ya comprados no sufrirán cambios en su precio, la persistencia de esta inestabilidad podría llevar a un encarecimiento de las tarifas aéreas a mediano plazo.

A esto se suma otro riesgo latente: el precio del petróleo. El combustible Jet-A1, derivado del crudo, es vital para la aviación. Si el conflicto escalara al punto de que Irán decidiera cerrar el Estrecho de Ormuz —la principal arteria para el tránsito de petróleo en el mundo—, el precio del barril se dispararía, y con él, el del combustible. Este aumento, inevitablemente, se trasladaría al consumidor final.

La confianza del pasajero, un factor clave

La situación no solo afecta la logística, sino también la percepción de los viajeros. Los avisos y alertas de viaje emitidos por gobiernos y aerolíneas, aunque necesarios, pueden erosionar la confianza del pasajero, provocando una caída en las reservas de vuelos hacia y desde la región.

Hasta hace poco, el tráfico aéreo global superaba los niveles prepandemia, con proyecciones de crecimiento robustas.

Una desaceleración en la confianza podría frenar este impulso y afectar la rentabilidad de una industria que sigue demostrando ser el medio de transporte más seguro del mundo, incluso en los escenarios más complejos.