
Tiendas Olímpica se encuentra en el centro de un acalorado debate en redes sociales debido a su producto «Mix Sancocho». Esta propuesta, que ofrece bastimentos o vitualla como papa, yuca, plátano, ñame, mazorca, maíz y ahuyama ya pelados y empacados en bolsas plásticas, ha desatado una ola de críticas.
Consumidores y ambientalistas cuestionan la práctica, señalándola como un posible incentivo a la «flojera» y una contribución innecesaria a la contaminación por plásticos. La controversia pone en la mira al proveedor, Hacienda La Giralda, y abre un diálogo sobre la conveniencia, la sostenibilidad y las nuevas tendencias de consumo en el país.

¿Comodidad o pereza? La polémica por el «Mix Sancocho» de Olímpica
La iniciativa de Tiendas Olímpica de vender los ingredientes para el tradicional sancocho listos para cocinar ha dividido las opiniones de sus clientes.
Por un lado, un segmento de consumidores aplaude la conveniencia del producto. Argumentan que el «Mix Sancocho» representa un ahorro significativo de tiempo para personas con jornadas laborales extensas o para aquellos que simplemente prefieren optimizar sus labores en la cocina. Para este grupo, la facilidad de tener las viandas peladas y porcionadas supera las preocupaciones sobre el empaque.
Sin embargo, la crítica más fuerte proviene de quienes ven en esta práctica un retroceso en materia de sostenibilidad y una desconexión con las prácticas tradicionales de cocina.
En redes sociales, los comentarios negativos no se han hecho esperar. Clientes como Adriana Caballero expresan su preferencia por lo natural: «No me gusta, mi esposo me dice que compre la verdura picada, pero prefiero picarla yo misma».
La preocupación por la frescura y la calidad del producto también es un tema recurrente. Comentarios como el de Leo Gómez, «Guácala, hasta moho le saldrá, es mejor comprar y pelar sus bastimentos», o el de Margarita Blanco, «Así ya no tienen ni sabor», reflejan el temor de que los alimentos pierdan sus propiedades organolépticas e incluso se deterioren rápidamente al estar en contacto directo con el plástico.
Estas críticas apuntan a una tendencia observada en mercados de Europa y Estados Unidos, donde la venta de frutas y verduras pre-cortadas y sobre-empacadas ha sido objeto de escrutinio por su impacto ambiental.

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El uso de plásticos de un solo uso para productos que naturalmente cuentan con una cáscara protectora es visto por muchos como un exceso injustificable que agrava el problema global de la contaminación plástica.
Detrás del polémico producto se encuentra Hacienda La Giralda, un proveedor de Tiendas Olímpica con planta de producción en la sabana de Bogotá. Según su administradora, Luisa Fernanda Tocora, la empresa se rige por altos estándares. «Tenemos gran diversidad de operaciones por lo que somos muy exigentes, la calidad es lo primero, por eso no dejamos nada al azar», afirmó en declaraciones institucionales.
Hacienda La Giralda se especializa en el empaque de frutas y vegetales, cumpliendo, según indican, con toda la normativa vigente del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA).
A pesar del cumplimiento normativo, el debate subyacente persiste. ¿Es responsabilidad del consumidor final elegir opciones más sostenibles, o recae en las grandes superficies como Tiendas Olímpica la obligación de ofrecer alternativas que no solo brinden comodidad, sino que también sean respetuosas con el medio ambiente?
Redacción Economía Pluralidad Z.
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