
Juan Carlos Troncoso, escritor y guionista de la bionovela sobre Diomedes Díaz, ha revelado detalles íntimos sobre la confesión del Cacique de la Junta en el caso de Doris Adriana Niño.
En una reciente entrevista, Troncoso profundizó en la relación del cantante con las sustancias ilícitas, su comportamiento en la intimidad y, especialmente, los sucesos que rodearon la trágica muerte de Doris Adriana Niño. Estas confesiones arrojan luz sobre la faceta más oscura del artista más grande del vallenato en Colombia.

La confesión de Diomedes Díaz sobre la muerte de Doris Adriana Niño
Según el relato de Troncoso, basado en conversaciones directas con el cantante y su círculo cercano, la muerte de Doris Adriana Niño ocurrió bajo un escenario de caos y consumo de sustancias.
El escritor afirma que se trató de un homicidio preterintencional, ocurrido en el apartamento del artista en el norte de Bogotá en 1997. En ese lugar se encontraban Doris Adriana y Consuelo Martínez, ambas amantes de Diomedes, mientras su esposa oficial era Betsy Liliana.
La confrontación física entre las dos mujeres, motivada por el embarazo de Consuelo, llevó a Diomedes a intervenir para separarlas.
En medio del altercado, y bajo los efectos de la cocaína, Diomedes Díaz habría tapado la nariz y la boca de Doris Adriana para alejarla, provocando accidentalmente una asfixia mecánica que le causó la muerte.

Troncoso asegura que el mayor error del cantante y sus acompañantes fue ocultar el cuerpo y arrojarlo en las cercanías de Tunja, una decisión tomada en medio del pánico que marcó negativamente su proceso judicial. El biógrafo sostiene que vio a un Diomedes profundamente arrepentido y dolido por este suceso hasta el final de sus días.
Respecto a su vida personal, el ‘Cacique’ aceptaba abiertamente su adicción a las drogas, aunque le costaba controlarla.
Troncoso recuerda que Diomedes le confesó su frustración por no poder vencer ese vicio, ya que deseaba ser un ejemplo para las nuevas generaciones.
Durante el tiempo que convivieron para la creación de los libretos de la serie, el cantante se mostraba como un hombre relajado, casi infantil en su trato diario, pero con una capacidad de transformación absoluta al subir al escenario.
Incluso durante su tiempo en prisión, Diomedes Díaz mantuvo su esencia bohemia, componiendo canciones y recibiendo a sus compañeros internos en medio de los privilegios que permitía el sistema carcelario de la época.
El éxito masivo de la bionovela, que paralizó al país tras su muerte el 22 de diciembre de 2013, fue el tributo final que el artista siempre quiso ver, pero que el destino le impidió presenciar.
Redacción Tendencias Pluralidad Z.



