
Una alerta creciente entre consumidores colombianos pone en tela de juicio la calidad de las especias molidas que se comercializan en supermercados y tiendas de cadena. La denuncia es directa, la pimienta barata que muchos llevan a sus hogares no sería pimienta pura, sino un compuesto que incluye harina de arroz como relleno.
Este fraude, que busca abaratar costos de producción y aumentar márgenes de ganancia, también afectaría a otros productos como el achiote molido, el cual estaría siendo mezclado con harina de maíz, sal y cúrcuma deshidratada.

Engaño oculto en las etiquetas
El problema de las especias adulteradas en Colombia tiene dos caras: el fraude evidente y el engaño que se esconde a plena vista en la lista de ingredientes. Fuentes del sector y consumidores advierten que incluso marcas reconocidas que se exhiben en grandes superficies estarían «rindiendo» el producto.
En el caso de la pimienta, la especia de mayor valor es rebajada con harinas económicas, como la de arroz, que actúan como agente de volumen. Aunque el consumidor ve un empaque que dice «pimienta», al revisar la letra pequeña, encuentra que el primer o segundo ingrediente no es la especia, sino el relleno.
Esta práctica se extiende de manera alarmante al achiote molido. Este colorante natural, fundamental en la gastronomía colombiana, es frecuentemente mezclado con harinas de maíz, sal e incluso cúrcuma (que, paradójicamente, también es adulterada) para simular su color característico y aumentar el peso del producto.
El consumidor, creyendo que adquiere un condimento puro, termina pagando un sobreprecio por un producto de baja calidad, sabor diluido y menor rendimiento.

La norma del Invima
El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) regula estos productos. La Resolución 4241 de 1991, que define las normas para especias, permite el uso de ciertos aditivos. Específicamente, en las especias molidas, se autoriza el uso de «carbohidratos, proteínas comestibles, anticompactantes» en una proporción máxima del 10% del producto final, principalmente para facilitar la molienda y evitar que el producto se apelmace.
El problema surge cuando este 10% se desborda y la harina deja de ser un coadyuvante tecnológico para convertirse en el ingrediente principal. Cuando un producto lista «Harina de arroz» antes que «pimienta» en sus ingredientes, el consumidor no está comprando pimienta con un anticompactante; está comprando harina saborizada.
Esto configura un engaño y una posible violación a la Resolución 2674 de 2013, que define un alimento «adulterado» como aquel al cual «se le ha sustraído parte de los elementos constituyentes, reemplazándolos o no por otras substances».
El Invima ha estado activo en la vigilancia de condimentos. En el pasado, la entidad ha emitido alertas sanitarias sobre productos fraudulentos, como fue el caso de marcas de condimentos que utilizaban registros sanitarios falsos. Esto demuestra que el sector de las especias es vulnerable a prácticas inescrupulosas.
La adulteración con harinas no solo es un fraude económico, sino un riesgo potencial. Aunque la harina de arroz o maíz no son inherentemente peligrosas para la mayoría, la falta de declaración clara puede afectar a personas con sensibilidades o alergias. Además, se diluye la confianza en la cadena de suministro de alimentos.
Recomendaciones para el Consumidor
Ante esta situación, la principal defensa del consumidor es la información y la desconfianza de los precios irrisoriamente bajos. Si un frasco de pimienta molida cuesta una fracción de lo que cuestan los granos enteros, es casi seguro que el producto está rebajado.
Los expertos y las propias denuncias ciudadanas coinciden en dos recomendaciones fundamentales para evitar caer en el engaño:
- Comprar la Especia Entera: Esta es la garantía más segura. Adquirir pimienta en grano (pepitas), semillas de achiote enteras, o palitos de canela, asegura que el producto es 100% puro. Un pequeño molinillo manual en casa puede ser la mejor inversión para garantizar el sabor y la calidad.
- Revisar los Ingredientes, No Solo la Marca: Si decide comprar especias molidas, la ley obliga a las empresas a listar los ingredientes en orden descendente por peso. Si el primer ingrediente no es la especia que busca (ej. «Pimienta Negra 100%»), sino que dice «Harina de…», «Sal» o «Almidón de…», usted no está comprando una especia pura.
La responsabilidad recae tanto en la vigilancia del Invima como en la agudeza del consumidor, quien debe adoptar una postura activa de revisión al momento de mercar para asegurar que, si paga por pimienta, reciba pimienta y no harina con sabor.
@andreaesquivelsalazar Lo barato sale caro. Revisen siempre los ingredientes porque esto pasa en casi todas las marcas.
♬ original sound – Andrea Esquivel Salazar
Redacción Tendencias Pluralidad Z.
