
Durante una entrevista en el pódcast ‘Esto es Fashion Ecommerce’, Mariana Restrepo, fundadora y CEO de la marca de moda Valaruzo, relató el que considera «el error más caro» de su vida empresarial.
«Conectarme a redes de WiFi públicas«, respondió sin dudar. La empresaria explicó que, en una feria internacional, utilizó una red abierta para ingresar a su banco y a Meta. «Me hackearon y me robaron 30 millones de pesos«, aseguró.

Valaruzo: la marca que nació de una crisis
Y no le falta razón. Conectarse a una red Wi-Fi pública o no segura puede exponer al usuario a que delincuentes intercepten contraseñas, correos, chats privados e incluso su ubicación en tiempo real.
Este método permite a los atacantes espiar y manipular la comunicación entre el dispositivo y la red sin que la víctima lo note. Es cada vez más frecuente en lugares con Wi-Fi gratuito, como cafeterías, estaciones y centros comerciales.
Sin embargo, este no ha sido el único obstáculo para Mariana Restrepo. La exabogada dejó su carrera para dedicarse a la moda y ha participado en múltiples ferias internacionales.
En la misma conversación recordó otra experiencia complicada: en Miami, su mercancía quedó retenida en la Aduana porque desconocía las restricciones para exportar artículos de cuero.
«Llegué a la feria y las cajas nunca llegaron. Estaba sin mercancía… casi me muero«, contó. Pese a la frustración, logró improvisar gracias a amigos y clientes que viajaban desde Medellín y le llevaron algunos productos en la maleta. «Vendía muestras, cosas mías y tomaba pedidos», relató.
Valaruzo, que vende zapatos, ropa y accesorios, se ha consolidado como una marca con proyección internacional bajo su liderazgo.
Durante la entrevista, Mariana Restrepo también reveló que Valaruzo nació en medio de una crisis. En 2022, su esposo Martín le comentó que ya no tenían tiempo para el proyecto y que planeaba venderlo.
«Ayúdame a buscar a quién se lo vendemos«, le dijo. Ella comenzó a pensar en posibles compradoras, convencida de que Valaruzo era una marca con gran potencial.
Sin embargo, poco después atravesó una crisis laboral que la llevó a replantearse todo: le aterraba su trabajo, no disfrutaba leer contratos ni pasar el día frente a un computador. «Sentía que no explotaba nada de mí, era un trabajo mecánico y técnico», recordó.
Fue entonces cuando tomó una decisión impulsiva que cambiaría su vida: «¿Sabes qué? Yo me quedo con Valaruzo». Ese momento, aseguró, marcó un antes y un después, porque allí encontró el propósito de su vida y el camino para convertirse en empresaria.
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