
El reconocido comediante y creador de contenido, Alejandro Riaño, ha puesto de manifiesto una vez más la delgada línea que existe entre las políticas de las redes sociales y la libertad de expresión, especialmente cuando se trata de contenido político.
Durante su participación en el podcast «Realidades ocultas» con Caro Araujo, Riaño no solo habló de los constantes ataques que recibe por parte de bodegas y haters, sino que evidenció cómo, según él, Instagram lo ha censurado directamente, limitando el alcance de su voz y su interacción con la audiencia que ha construido por años. Actualmente Riaño tiene más de 1,3 millones de seguidores en Instagram.

Esta situación, que el propio comediante califica como un bloqueo derivado de ir «contracorriente», le impide realizar una de las funciones más básicas y cruciales para una figura pública en la plataforma: las transmisiones en vivo.
Alejandro Riaño molesto con META
Esta restricción selectiva levanta serias preguntas sobre la neutralidad de las plataformas digitales y el tratamiento que reciben las voces críticas al poder o a ciertos establecimientos de comunicación en el país.
Con una mezcla de frustración e impotencia, Alejandro Riaño detalló su situación. «Cuando uno va contracorriente normalmente no tiene un buen impacto, porque siempre te tratan de bajar los que manejan todo el tema de comunicaciones en el país y te lo digo es que hace un año no puedo hacer en vivos porque me tienen bloqueado», confesó el comediante.
Para demostrar que no se trataba de una suposición, Riaño intentó iniciar una transmisión durante el podcast, pero la aplicación le arrojó un mensaje contundente: «En este momento tu cuenta no cumple los requisitos para usar esta función«.
Esta limitación lo ha forzado a buscar otras alternativas como TikTok para conectarse en directo con sus seguidores, aunque admite no tener el mismo manejo o constancia en esa red.
«Soy pésimo con las redes», reconoció, pero su testimonio deja claro que más allá de su destreza técnica, existe una barrera impuesta que él atribuye directamente a una «cosa política».
Según Riaño, ciertas voces críticas son incluidas en «unas listas» que activan una especie de shadowban, provocando que el contenido no llegue a toda su comunidad y sea menos visible.
Un eco de la censura a medios alternativos
El caso de Alejandro Riaño no es un hecho aislado y resuena con la experiencia vivida por este medio, Pluralidad Z. Nuestra propia voz ha sido objeto de intentos de silenciamiento en el pasado. En un claro acto de censura, nuestra cuenta de Instagram, que había consolidado una comunidad de más de 40 mil seguidores, fue cerrada de manera abrupta y sin explicaciones claras por parte de Meta (empresa matriz de Instagram).
Este ataque a la libertad de prensa nos obligó a empezar de cero, abriendo una nueva cuenta para seguir con nuestra labor de informar con una perspectiva diferente y crítica.
Tanto la situación de Riaño como el ataque a Pluralidad Z evidencian un patrón preocupante: las plataformas digitales, que se erigen como los nuevos foros públicos, pueden convertirse en herramientas de censura selectiva.



