Problemas como derrumbes de edificios, riesgos en la construcción, o solicitud de desalojo a los habitantes por peligro de colapso, se han vuelto muy constante en la ciudad de Cartagena.

Edificio Blas de lezo II

Luego del desplome del edificio Blas de lezo II (el 30 de abril de 2017),  hecho en el que murieron 21 obreros trabajadores de la construcción, la Alcaldía de Cartagena de Indias ordenó desocupar inmediatamente 16 edificios por riesgo de desplome el año pasado.

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Los edificios objeto de la evacuación preventiva fueron:

  • Innova
  • Shalon
  • Villa Vanessa
  • Villa Ana
  • Portal de los Alpes
  • Calipso Tower
  • Brisas de los Alpes
  • Alpes 31
  • Brisas de la Castellana
  • Villa Mary
  • Tsalach
  • Villa May
  • Villa Naevia
  • Brisas de Blas de Lezo
  • Portal de los Caracoles
  • Portal de Lezo

Luego del derrumbe, el alcalde que se encontraba en ese momento a cargo de la ciudad, el señor Manuel Vicente Duque fue destituido por irregularidades en la vigilancia y control de las obras en su ciudad y se le formularon cargos junto a otros seis funcionarios más por un presunto delito de corrupción urbanística.

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Las invasiones en Cartagena

Pero esta no es la única problemática de viviendas de la ciudad, las invasiones son un caso común en Cartagena.

El año 2011 está grabado en cada memoria de los habitantes cartageneros por el hecho ocurrido en el barrio San Francisco, pues una falla geológica dejó sin vivienda a más de 1.000 familias. Estudios seguidos revelaron que en la zona afectada había una ciénaga saturada en el pasado, sin embargo con el paso del tiempo fue perdiendo firmeza, hasta que el fuerte invierno de ese año produjo la desestabilización del terreno provocando una emergencia.Todas las calles y casas que se encontraban en el sector fueron destruidas y así el lugar fue declarado de alto riesgo para habitar.

Años más tarde, se han recibido denuncias por parte de habitantes de sectores aledaños, donde afirman haber visto viviendas en el lugar de la tragedia.

La llegada los venezolanos

llegaron unos venezolanos pidiendo que les hicieran unos papeles de compra y venta de terrenos en la parte alta de San Francisco sur, donde ocurrió la catástrofe. No sé quiénes están vendiendo esos lotes, pero es preocupante no solo porque es un terreno prohibido sino porque están engañando a compradores” sostuvo un dirigente comunal.

No solo son venezolanos, también hay colombianos pagando 150 mil o 200 mil pesos, engañados, y suben con láminas de zinc, cartones, palos, tablas y demás materiales a construir sus hogares. Hasta el momento no se tienen cifras exactas, pero se estiman cerca de 20 casas ya instaladas en este lugar declarado de alto riesgo.

Después de todo lo ocurrido en la ciudad, muchos prefieren vivir en riesgo que quedarse en la calle, pues los subsidios que ofrece el distrito no son suficientes, y hay muchos que se han quedado sin casa y no les ha sido reconocida la indemnización.

La mayoría de los habitantes del barrio Lo amador afirman estar de acuerdo con lo informado por la gestión de riesgo, que deben valorar su vida, pero aun así sigue en pie su decisión de seguir habitando sus casas.

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Por su parte el distrito le brinda subsidios a 1.850 personas, pero la cifra de personas sin viviendas aumenta progresivamente y la posibilidad de incrementar el monto del subsidio que se está otorgando es casi nula.

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