Los corazones de los malandrines en Cartagena | Opinión

William Dau
Columna de Opinión - William Dau - Malandrines

Estamos viviendo tiempos en los cuales el ser humano desconoce y a la vez actúa como si las cosas no sucedieran, y hoy me voy a referir a la cuidad que por muchos años desde la antigüedad ha pasado por el sufrimiento, la desfachatez y la desvergüenza de quienes la han administrado y aquellos que se han pegado como parásitos, vividores y es la ciudad que muchos en el mundo la quieren conocer siquiera por las redes sociales, por su colorido y sus paisajes exquisitos que deslumbran el atardecer, mirándola desde cualquier ángulo, sea desde los estratos vulnerables o desde aquellos a lo cual me voy a referir centralmente en este texto, los malandrines.

Que es un malandrín: persona que es malvado, perverso o malintencionado. Malvados por sus corazones que no han querido entender, que ellos fueron colocados en una posición de prestigio para gobernar (el acto de servir), y lo que han hecho por falta de conocimiento intelectual y me podrán decir que han estudiado, que tienen títulos y más títulos, pero son vil, injustos que lo que hacen es dañar el sentimiento de gratitud de aquellos que confiaron en sus promesas.

Perversos son aquellos que los siguen, que siempre están pegados a la teta de la putrefacción y lo más curioso es que huelen desde la distancia las OPS (orden de prestación de servicios), y hoy se sienten ofendidos por no poder tener el privilegio de estar en la rosca, que solo dura cuatro años y si tienen suerte otros cuatro más y puede que trabajen para el bienestar de otros, pero lo más perverso es que se dejen comprar sus principios para estar en una posición cómoda por un rato, pero que cuando quedan por fuera, maldicen, calumnian al que no los quiere a su alrededor, porque tuvieron su agosto y no lo supieron aprovechar seriamente y sabiamente como debía ser.

Malintencionados son aquellos que son envidiosos que no están en la rosca, no pertenecen a la administración, y que les prometieron y nunca le cumplieron pero siguen pegados a la esclavitud de la ignorancia y solo repiten lo que otros dicen de aquel que si quiere trabajar para sacar una ciudad que es pujante por su naturaleza, ese criticón que siempre dice que nada se ha hecho, que cuando van a empezar, que todo lo que se hace está mal, pero que en realidad lo que se está haciendo es corregir lo que dejaron estos malvados, perversos y malintencionados, y eso lo que hace es atrasar el progreso que se necesita para una ciudad como Cartagena, la ciudad heroica.

Hoy le pedimos a todos aquellos que creen en la administración, que nos comportemos más mansos, pero no mensos, más sabios pero de lo alto, porque con la mansedumbre se gana y se arrebata el poder de los que no supieron ejercer lo que se les dio, porque hasta lo que no tienen se les quitara.
No más Malandrines.

Escrito por Zabeliv