El derecho a la educación en Bolívar, en medio de la pandemia, se convierte en un lujo

colegio en cartagena de indias colombia
Juan Carlos Guzmán Pérez / Opinión.

La pandemia y la educación virtual que llega consigo, han puesto frente a nosotros 3 serios problemas que impiden que la educación virtual sea aceptable: No existen suficientes conexiones a internet, ni la velocidad adecuada en algunos casos; no todos los estudiantes poseen computadores, y si los poseen no tienen las características óptimas; y aquellos estudiantes que no poseen conexión fija a internet, no tienen  como pagar planes de datos adecuados. 

En Bolívar, de acuerdo al Boletín de las TIC elaborado por el DANE (Indicadores de tenencia y uso de TIC en hogares y personas de 5 y más años de edad, 2018), sólo el 14.6% de los hogares afirmaron poseer un computador portátil, el 11.5% computador de escritorio y el 5.2% una Tablet, cifras que a todas luces están por debajo del promedio nacional. Hay que tener en cuenta que al momento de hacer la pregunta que arroja dichas cifras, las opciones no son excluyentes, es decir que se pueden encontrar hogares en los que hay más de un dispositivo.

Al hablar de conexión a internet las cifras no son mejores, el Boletín de las TIC (Indicadores de tenencia y uso de TIC en hogares y personas de 5 y más años de edad, 2018) asevera que solo el 23.2% de los hogares bolivarenses poseen conexión a internet fijo y el 13.6% acceden a través de internet móvil, números que son menores a la media de todo el país. Estas cuentas reflejan un panorama lúgubre que es confirmado por las cifras levantadas mediante el censo nacional de población y vivienda (2018): en cabeceras municipales del departamento, 34 de cada 100 hogares cuenta con servicio de internet, mientras que en zona rural apenas 2.6 de cada 100 hogares cuenta con servicio de internet, para estas el acceso a internet es un auténtico lujo.

Aunque sin cifras a la mano, en Colombia se pueden constatar dos cosas: que los sectores socioeconómicos bajos tienen menor acceso a TIC’s y, a su vez, su única opción de estudiar se reduce a ingresar al sistema público. Por ello, no es nada extraño que los estudiantes de instituciones educativas oficiales vean vulnerado su derecho a educarse en medio de la emergencia sanitaria. 

Pasar de la presencialidad a la virtualidad de forma repentina ha traído muchos inconvenientes tanto a estudiantes como a docentes de instituciones oficiales, a estudiantes porque a pesar de los avances gigantescos en tecnología esta les es inaccesible a muchos debido a su alto costo, lo que se convierte en una barrera para acceder a la virtualidad (obligatoria actualmente) que, de manera consecuente, ocasiona un “ausentismo virtual” de gran parte de los estudiantes a la hora de clases virtuales o encuentros de retroalimentación; y a los docentes porque una gran parte de ellos no cuenta con la capacitación necesaria para manejar las herramientas tecnológicas, y sobre todo porque en medio de la emergencia aún no existe plan estructurado alguno que oriente un cambio en la metodología para adaptarse a las nuevas y excepcionales circunstancias.

Más del autor

Varias muestras tomadas en instituciones educativas oficiales ayudan a obtener una panorámica inicial de la gravedad del problema: En la Institución Educativa Gonzalo Jiménez de Quesada, uno de sus salones cuenta en total con 25 estudiantes y el ausentismo debido a la no disponibilidad de herramientas tecnológicas es del 16%, pero en este caso la queja más grave de los estudiantes tiene que ver con la calidad y velocidad de conexión.

En la Institución Educativa de Bayunca, una de sus aulas tiene 26 estudiantes en total, de los cuales sólo el 42% consigue tener acceso a internet (bien sea mediante datos móviles o conexión wi-fi). En la Institución Educativa Alberto Fernández Baena, de 780 matriculados, el 33% (260 estudiantes) no cuentan con acceso a internet o a dispositivo alguno.

Se debe reconocer que en algunas  de estas instituciones mencionadas se han realizado acciones para mitigar el impacto de la emergencia sanitaria en los estudiantes, sin embargo estas medidas aún resultan insuficientes ante la gravedad del problema, por eso desde la Organización Colombiana de Estudiantes hacemos un llamado a estudiantes, representantes estudiantiles, docentes, directivos, rectores y padres de familia a unirnos sin distinción alguna en la exigencia de abundantes recursos económicos, al ministerio de educación y a Iván Duque, que ayuden a garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes en medio de las actuales circunstancias.

Adenda: La infraestructura sanitaria en muchas de las instituciones de Bolívar es deficiente y los recursos para implementar protocolos de bioseguridad no están asegurados. Por tales razones el regreso a las aulas debe darse cuando la pandemia haya sido controlada y estén plenamente garantizados los protocolos de bioseguridad en las instituciones, para proteger la vida de estudiantes, docentes y sus familias.

Escrito por: Juan Carlos Guzmán Pérez