Revictimización, un concepto ajeno a la razón molaniana

Diego Molano, ministro de Defensa
Diego Molano, ministro de Defensa.

Cuando pienso en Molano, recuerdo la vez que se lanzó contra una cámara de CM& para luego salir chillando que porque el camarógrafo lo había agredido… Que casi lo mata, pues…

En cuanto fue elevado a la condición de Ministro de Defensa, entendí la razón de su viejo performance: tenemos un “novedoso” paradigma defensivo. Hay acciones muy sutiles que nos simbolizan para siempre; describen nuestra posición ideológica, nuestra educación y, sobre todo, la manera como instintivamente nos relacionamos con el mundo. La escena de Molano con la cámara de CM& es ese tipo de símbolo respecto de Diego Molano.

Por: Óscar Enrique Alfonso.

Diego Molano sería denunciado en tribunales internacionales por tirar bombas a niños colombianos
Diego Molano sería denunciado en tribunales internacionales por tirar bombas a niños colombianos.

En una mentalidad pobre de recursos, la acción de Molano podría considerarse ingeniosa. Aprovecha la tercera ley de Newton para afirmar que, si su cuerpo imprime una fuerza contra otro cuerpo, simultáneamente el otro cuerpo ejerce una fuerza recíproca contra el suyo. Molano, el newtoniano, procede así a afirmar que aquel a quien él mismo decide agredir participa del estatus de agresor.

De esta manera, el rol del agresor y el de la víctima resultan susceptibles de sustituciones recíprocas ad nauseam. Su genialidad le da, pues, para ser galardonado por el presidente como uno de los más disruptivos ministros de defensa que pueda existir en la historia entera de la humanidad.

Sin embargo, su lógica me recuerda la de unos amigos gamines que tuve en mi adolescencia, cuando vivía en alquiler en un apartamento en el centro de Bogotá y a quienes, al salir a desayunar, invitaba para evitar convertirme en su enemigo. Así, antes que fueran mis atacantes, los volví mis protectores. Una mañana, al entrar en la panadería, todos los puestos estaban llenos. Entonces, a mi amigo gamín se le ocurrió una molaniana: “Pues, nada, ñero, finjamos una pelea y verá que rapidito nos dejan puesto”. Me dio risa y lo animé a que mejor desayunáramos en el andén. El caso es que hoy día pienso que mi amigo gamín y Molano razonan de maneras al menos muy semejantes.

Es así que alguien se levanta y señala desastroso que el Ejército Nacional se asuma heroico por bombardear niños. Ya se ha demostrado que lo ha hecho a sabiendas. Ya se ha demostrado que la relación costo-beneficio es altísima para el primer ítem y pírrica para el segundo; claro, si esta valoración se analiza con respecto a “todos los colombianos”. Porque si se analiza con respecto a quienes administran el presupuesto específico de la empresa militar, entonces… entre más bombas se lancen, entre más armas se usen, entre más municiones se consuman, mayor ingreso para los encargados.

Ya lo demás son argumentos; y entre más retóricos, más dignos de evaluación positiva a los ojos de los analistas de la retórica. La verdad del asunto es, como dice el personaje de la película, “lo que yo digo que es”. Y si ese “yo” es el Ministro, pues ¡quién más va a tener la potestad de entrar a cuestionar esa verdad! Nadie hay que pueda hacerle entender que Si x secuestra a y, el ejército debe recuperar a y; es de eso de lo que trata la misión de las fuerzas militares. Pero no; en la verdad molaniana, y debe ser considerado un reflejo de x. Si te secuestra la guerrilla eres un guerrillero. Si te asalta un asaltante eres un asaltante. Si te viola un violador eres un violador; “¡cuáles que legalizar el aborto! ¡Asuma los hechos!, ¡Irresponsable!…” Suena extraño; a mí me suena muy extraño, pero, así es como se deduce bajo la lógica molaniana.

Hay que decir aquí que Dieguito Molano no es el creador de esa aberración lógica; como tampoco Uribe es el creador del tal “uribismo”. Él solo ha adaptado esa lógica a su práctica; ese fue el examen que practicó y aprobó ante el camarógrafo de CM&; con ese acto, dio evidencias de que ya estaba listo para el cargo. Mostró que ya había aprendido lo que los paramilitares han practicado desde cuando eran pájaros o chulavitas… Para encubrir tus actos sucios, basta con que los presentes como actos de tu enemigo. Así, el opositor es un aliado y el enemigo es la gente; la gente sin más, la gente a la que de facto se niega el derecho a la ciudadanía. Si eres un niño y la guerrilla te recluta, debemos lanzarte una bomba; para evitar que en el futuro seas una “máquina de guerra”. “Asesina al niño reclutado y salvarás al futuro”. Tal la estúpida retórica molaniana.

La molaniana es una manera de tomar decisiones sobre el presente real con base en cierto sistema de ficciones monstruosas que el ministro puede usar para dar fundamento a sus actos de terror… Y si reclamas por ello, “el terrorista eres tú”.