El establo uribista y un trino de Petro

Columna de opinión sobre Gustavo Petro y el uribismo
Columna de opinión sobre Gustavo Petro y el uribismo.

Este fin de semana pasado la derecha uribista atacó a Gustavo Petro por un trino que publicó alertando sobre el riesgo que supone el contagio con la variante delta del coronavirus, frente a la que la vacuna no ofrece ninguna protección en cuanto al contagio, es decir, que cualquier persona vacunada pude infectarse de la enfermedad. Sin duda, el trino de Petro es impreciso, toda vez que no indica que, aunque no detienen el contagio, las vacunas sí protegen frente a la enfermedad grave y frente a la muerte por causa de la misma.

Por: Emilio Lagos Cortés.

Gustavo Petro pecando en terrenos polémicos
Gustavo Petro pecando en terrenos polémicos.

Las bodegas uribistas se empelaron a fondo atacando a Petro sobre la idea de que el senador de la Colombia Humana estaba promoviendo la no vacunación. Irresponsable, generador de caos, le llamaron. Incluso el presidente” Duque se unió al coro. Por supuesto, la gran prensa no dejó pasar la oportunidad a tratar de enlodar   a quien ven como una amenaza a sus intereses. El periódico El Tiempo incluso presentó la información sugiriendo un choque de posiciones entre Petro y sus hijos.

Nada más alejado de la realidad, cualquiera que atienda a la realidad, que revise la información periodística, o que revise trinos anteriores y posteriores en la cuenta de Petro, observa en seguida que la posición del senador siempre ha sido en favor de la vacunación frente a la pandemia. Al contrario, sus reclamos se han dirigido a la pésima gestión gubernamental, que se demoró en adquirir las vacunas y que no las suministra al ritmo requerido. Nada más alejado de la realidad que afirmar que Petro promueve la no vacunación. Eso es mentira burda y baja.

Pero los voceros del uribismo, lo que denomino el establo, no se interesan por la verdad, lo que Petro trataba de decir, simplemente buscan, tanto en redes como en los grandes medios de comunicación, ocasión para hacer ver a Petro como el “enemigo” que busca destruir a Colombia. El establo hoy pretende que los más de 120.000 fallecidos que la pandemia ha dejado en Colombia se deben a un trino de Petro y no a la ineptitud del gobierno Duque y al manejo que le ha dado a la pandemia, con enfoque en la protección del capital y no de la vida de los colombianos.

A pesar de su esfuerzo, el establo no logra su cometido. Su “argumento” se desmonta con un trino aclaratorio; incluso se convierte en ocasión para discutir las falencias del programa de vacunación en Colombia, que, como Petro señala, debe acelerarse.

Al momento de debatir el establo está en desventaja. Presume la inteligencia de María Fernanda Cabal y sus tesis para protegernos del peligro que representa la Unión soviética; la sensatez de Paloma Valencia, quien ha propuesto dividir el cauca para que en un sector del departamento estén los indígenas y las negritudes, y en el otro este la “gente de bien”; la capacidad de la Bedoya para obtener contratos estatales con sus “méritos”; la agudeza en la inteligencia de Polo Polo; y el “periodismo de Vicky y Luis Carlos Vélez. Con eso no pueden cambiar la realidad: la gestión de la pandemia por parte del gobierno uribista ha sido desastrosa, en tanto que Petro ha estado formulando propuestas sensatas que, de implementarse, hubiesen marcado otro rumbo.

La realidad colombiana hace que el esfuerzo del establo se estrelle contra una muralla insalvable: más de 120.000 fallecidos, el sistema de salud incapaz de hacer frente a la emergencia sanitaria porque ha sido destruido por el neoliberalismo de las últimas tres décadas, el personal médico y sanitario trabajando con las uñas y sin recibir sus salarios oportunamente, salarios que, por otra parte, son de hambre. Al tiempo, el gobierno se enfocó en proteger a sus amigos los banqueros y grandes capitalistas, con Avianca como emblema, en tanto que nada hizo para entregar créditos y proteger a la pequeña y mediana empresa. Pero políticos corruptos y contratistas han hecho el negocio de sus vidas con los dineros destinados a atender la pandemia.

Por su parte, Petro defiende la liberación de las patentes sobre las vacunas, la adquisición de estas sin importar el país de origen, la vacunación masiva en Colombia, el aplazamiento de pagos de las obligaciones financieras de los colombianos, y el subsidio a la producción y al empleo en Colombia.

La anterior es la realidad que no puede ser ocultada tras una cortina de humo montada sobre un trino impreciso.