
Colombia enfrenta una crisis creciente en relación con las adicciones, y entre los desafíos más apremiantes se encuentra el abuso de sustancias opioides como el fentanilo, un fármaco que no es nada nuevo pero que se ha convertido en un problema de salud pública en varios países del mundo, es 75 veces más potente que la morfina y sus síntomas asociados a la intoxicación, pueden terminar en la muerte o estado de coma.
Escritor por: Ramiro González, Químico Farmacéutico.
Ante este escenario, surge la propuesta de estatalizar el fentanilo, convirtiéndolo en un medicamento monopolio del estado. Este enfoque radical busca cambiar el rumbo de la lucha contra las adicciones, proporcionando un control gubernamental total sobre la producción y distribución de esta sustancia, responsabilizando a todas las personas aprobadas por el estado para darles este manejo de manera absoluta, disminuyendo su circulación e importación, dependiendo de las medidas que tome el estado para mantener la red de suministro.
Razones para estatalizar el fentanilo
Un medicamento monopolio del estado se refiere a un fármaco de producción, distribución y venta están exclusivamente controladas por el gobierno o una entidad estatal. Esto significa que el estado tiene el control absoluto sobre todas las etapas del proceso, desde la fabricación hasta la dispensación, eliminando la participación de entidades privadas en esas actividades específicas, por su capacidad altamente adictiva. esto lleva a que exista:
Control riguroso y eliminación del mercado negro: al convertir el fentanilo en un medicamento monopolio del estado, se lograría un control casi sobre su producción y distribución. Esto eliminaría la existencia del fentanilo en el mercado negro, reduciendo drásticamente su disponibilidad ilegal, así como su ingreso al país.
Enfoque en la salud pública
Al estatalizar el fentanilo, el estado puede priorizar la salud pública sobre los intereses económicos. Esto permitiría la implementación de estrategias de prevención del acceso a este medicamento, disminuyendo la distribución masiva, disminuyendo las personas que puedan caer en adicción a los opioides.
Reducción de sobredosis y dependencia: al ejercer un control total sobre la producción y distribución, el estado puede implementar medidas para reducir la dosificación excesiva y el abuso, teniendo acceso solo las entidades hospitalarias, además, se podrían establecer protocolos más estrictos para el uso médico legítimo, minimizando así los riesgos asociados con la dependencia, mediante programas de farmacovigilancia activa.
Desafíos y consideraciones éticas
Supervisión rigurosa y transparencia: la estatalización requeriría un sistema de supervisión y regulación excepcionalmente riguroso mediante las entidades de salud departamentales y municipales mediante sus programas de farmacovigilancia. La transparencia en todas las etapas, desde la producción hasta la distribución, y el manejo en las entidades hospitalarias, sería esencial para evitar desviaciones indebidas.
La estatalización del fentanilo en Colombia representa un enfoque audaz y disruptivo para combatir la crisis de adicciones. Al poner la salud pública en el centro, el estado puede prevenir radicalmente una futura problemática, priorizando la seguridad de la población y canalizando recursos hacia estrategias efectivas de prevención y tratamiento. Sin embargo, este enfoque debe implementarse con precaución y ser objeto de un continuo monitoreo y evaluación para garantizar su éxito y abordar cualquier desafío emergente.


