No más silencio en la Universidad de Cartagena | Opinión

0
Acoso sexual en la Universidad de Cartagena
En la UdeC existen algunos profesores que acosan sexualmente a estudiantes

La denuncia sobre acoso sexual en la Universidad de Cartagena por parte de profesores ha generado escándalo en la institución académica, no más silencio es la nueva columna de opinión de la denunciante.

El 17 de marzo, del presente año, escribí una columna afirmando que en la Universidad de Cartagena existen algunos profesores que acosan sexualmente a estudiantes; afirmación que realicé como resultado de un ejercicio de indagación personal que he venido adelantando.

En respuesta, el rector Edgar Parra Chacón instó a la Oficina de Control Disciplinario de la Universidad a realizar una investigación interna para indagar si se han presentado situaciones de este tipo.

Anterior columna: Acosadores vestidos de profesores en la Universidad de Cartagena

Las aulas, pasillos y laboratorios de la Universidad de Cartagena no están exentas de relaciones desiguales de poder ligadas a estereotipos y roles en tanto se es hombre o mujer; por tanto, se reproducen violencias basadas en género y el acoso sexual es una de ellas. 

Este tipo de violencia es considerada como delito por la Ley 599 de 2000 en su artículo 210:

“Acoso sexual el que en beneficio suyo o un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años”.

En este sentido, el acoso sexual puede manifestarse de distintas formas. Una de ellas es a través del lenguaje sexualizado, tal como se puede vislumbrar en el siguiente testimonio dado por una estudiante:

“Él ponía unos ejemplos, y todos los ejemplos tenían que ver con sexo. Preguntando vainas intimas con mi novio. Porque yo ya sabía  que hablar con él  significaba una agarrada de cabello, una agarrada de barba, una mano en el hombro, unos piropitos, y la verdad es que me hacía sentir muy incómoda.  No había una  conversación con él que no terminara en sexo”.

A pesar de que las estudiantes se sienten incómodas por comentarios sexuales, estos suelen naturalizarse y/o normalizarse, tanto así, que la víctima no manifieste que se siente violentada por miedo a ser tildada de exagerada.

No es solo el lenguaje sexualizado, el acoso sexual también se manifiesta cuando se invade el espacio personal a través de toqueteos indeseados, insinuaciones, comentarios, mensajes o piropos sexuales, así como miradas lascivas, tal como lo narra una estudiante:

“Cuando yo llegué a mi casa después que ese man me puso la pierna tan cerca de mi parte íntima yo me sentí tan sucia, tan usada. Literalmente me sentí violada. Solo le faltaban unos centímetros para llegar a mi parte”.

A lo anterior se le puede sumar el chantaje para obtener logros o puestos de trabajo, como se puede observar en este fragmento del testimonio de la víctima, donde afirma que un profesor le dijo: “La mayoría de las que están en… (Puestos de trabajo) han tenido que pasar por varias manos”.

Las leyes que rigen el acoso

Fue tal el impacto y afectación que sufrió la estudiante que se vio obligada abandonar la Universidad: “Esa fue una de las razones para dejar la universidad, porque yo no podría acostarme con un man solo para estar en la… (Puesto de trabajo)”.

Tal como se indicó anteriormente, el acoso sexual es un delito según el Código Penal, así como una vulneración de los Derechos Humanos de las Mujeres según lo estipulado en la Convención Belem do Pará y la Ley 1257 del 2008.

Ahora bien, se preguntaran ¿por qué las estudiantes que sufren acoso sexual en la universidad no denuncian?. Estas manifiestan que no lo hacen por el temor a ser re victimizadas y porque no confían que se tramite dicha situación de manera adecuada.

Estas respuestas coinciden con los resultados de investigaciones adelantadas en otras universidades, como es el caso de la indagación “Rompiendo el silencio: análisis de encuesta sobre violencia sexual a estudiantes mujeres”, realizada por la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

En últimas, el gran cómplice de que muchas  estudiantes sigan siendo acosadas es el silencio; el cual produce impunidad e impotencia. Por eso es necesario hablar de esta problemática, denunciar. Rompiendo el silencio ponemos en evidencia y empezamos a de-construir el machismo.

Si bien la primera columna motivó a un llamado del rector, así como a la emisión de la circular No. 005 el ocho de abril de 2019, desde la Oficina Asesora de Control Universitario, en la cual se recuerdan las leyes que protegen a las mujeres de violencia y acoso sexual, ¿dónde quedan las acciones concretas? Dicho documento no explicita la creación de algún tipo de protocolo de atención.

Ahora bien, el acoso sexual afecta a toda la comunidad académica y debe ser compromiso de todas y todos enfrentar este problema: profesores, estudiantes, trabajadores, administrativos ¿qué podemos hacer? El  problema no se va a resolver solamente expidiendo comunicados o circulares.

Finalizando esta semana aparecieron en los baños de mujeres de la UdeC unas denuncias anónimas escritas en la pared, donde se denuncian a varios profesores de acosadores. Es importante no pasar por alto este tipo de acciones, pues son gritos de las estudiantes frente a un enemigo silencioso.

Escrito por: La Bruja Escarlata.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here