
En una cumbre decisiva en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Gobierno Nacional y líderes de Boyacá, encabezados por el gobernador Carlos Amaya, han llegado a un importante acuerdo para solucionar el paro minero que ha afectado la economía del departamento. La solución contempla una inyección de capital inmediata y un ambicioso plan de reconversión productiva a largo plazo, enfocado en las energías limpias.
El acuerdo fue el resultado de una reunión en la que participaron el gobernador Amaya; el ministro de Hacienda, Germán Ávila; y el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, junto a congresistas boyacenses. Desde su cuenta de X, el ministro Palma manifestó «la voluntad política del gobierno del Presidente Gustavo Petro para atender y solucionar mediante el #dialogosocial el paro minero en Boyacá».

Inyección de capital para saldar deudas
Como solución a corto plazo, el Ministerio de Hacienda confirmó el giro inmediato de aproximadamente $9.000 millones de pesos por parte de la empresa Gensa. Esta suma se añade a otros $5.300 millones que ya habían sido transferidos el pasado 4 de agosto, con el objetivo de saldar las deudas existentes con la comunidad minera de la región.
El gobernador Amaya expresó su esperanza de que este desembolso sea visto como un gesto de buena voluntad por parte de los manifestantes, instándolos a permitir el paso intermitente para aliviar la presión económica sobre Boyacá.
«Esto es una muestra al gobierno de que el paro no se atiende con fuerza pública», afirmó Amaya, destacando que la solución se alcanzó mediante el diálogo.
A mediano plazo, el acuerdo también contempla la capitalización de Gensa para terminar de pagar la deuda restante, que asciende a $11.000 millones, y para garantizar la estabilidad operativa de la empresa durante el resto del año con una partida de $18.000 millones.
La gran apuesta: una transición energética para Boyacá
El componente más ambicioso del acuerdo es el plan a largo plazo para la transición productiva y energética del departamento. El objetivo es trazar una hoja de ruta para los próximos 10 años, anticipándose a la caída de la demanda mundial de carbón, prevista para 2035.
Para lograrlo, se financiará un proyecto fotovoltaico con recursos de Gensa y de un futuro documento CONPES. Además, se estructurarán proyectos de energía geotérmica y eólica en la región.
Esta transición busca sustituir la economía del carbón por nuevas fuentes de ingreso como la agroindustria con valor agregado, el turismo y las energías alternativas.
La meta, según el gobernador, es que «nadie se quede sin trabajo o sin una fuente de recursos» cuando la minería de carbón llegue a su fin.
Continúa el diálogo en el territorio
Como parte del compromiso, el ministro Edwin Palma se trasladará a Boyacá para continuar las negociaciones directamente en el territorio y definir los cronogramas para los desembolsos y proyectos. «Me voy tranquilo y veo un compromiso y voluntad del gobierno», concluyó el gobernador Amaya tras la reunión.
Se espera que este acuerdo no solo ponga fin al paro actual, sino que convierta a Boyacá en un modelo de transición energética justa y planificada para todo el país.



