
El DANE tiene los datos ante la pregunta ¿A qué edad mueren los colombianos?, el informe explicado en este medio intenta seguir el registro de las principales causas de muertes en el país, explicado en el primer artículo, DANE: Enfermedades del corazón y homicidios, las principales causas de muerte en Colombia.
Las cifras correspondientes al año 2024 presentadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) evidencian que el país registró un total de 273.772 defunciones no fetales.
Este reporte confirma una tendencia levemente creciente que se observaba antes de la pandemia, marcando un incremento del 2,0% en comparación con el año anterior. La tasa de mortalidad en Colombia se ubicó en 5,2 defunciones por cada 1.000 habitantes, aumentando una décima respecto al 5,1 registrados en 2023.
Los datos arrojados por la entidad estadística permiten establecer con claridad cuáles son los grupos poblacionales más vulnerables y aquellos que gozan de mayor seguridad vital. Al analizar la tasa de mortalidad en Colombia por sexos, se mantiene un patrón histórico donde predominan las defunciones en hombres, registrando una tasa de 5,8 por cada 1.000 hombres, frente a una tasa de 4,6 en las mujeres. Esta diferencia de 1,2 puntos confirma que la población masculina fallece en mayor proporción y, según las pirámides de mortalidad, esto ocurre especialmente a edades más tempranas en comparación con la población femenina.
Las edades más seguras y el ciclo de vida en Colombia
Una de las interrogantes más comunes es determinar en qué etapa de la vida existe menor riesgo de fallecimiento. Según el análisis del ciclo de vida presentado por el DANE, la etapa de la infancia, que comprende los niños de 6 a 11 años, y la adolescencia, de 12 a 17 años, se perfilan como las edades más seguras. Las gráficas muestran que la tasa de mortalidad en la infancia (6 a 11 años) se mantiene en el nivel más bajo, cercano a 0,2 por cada 1.000 habitantes, mientras que en la adolescencia sube levemente a 0,5.
A medida que avanza el ciclo vital, el riesgo se incrementa de manera progresiva en las siguientes tres etapas, aunque mantienen cifras relativamente bajas en comparación con la vejez. En la etapa de la Juventud (18 a 28 años), la tasa de mortalidad se ubica en 1,6 por cada 1.000 habitantes para el año 2024.
Posteriormente, en el ciclo de Adulto Joven (29 a 44 años), el indicador asciende ligeramente a 1,7. Es importante notar que en estos ciclos intermedios el comportamiento de la mortalidad se ha mantenido estable, según el reporte oficial.
El panorama cambia al entrar en la etapa de Adulto Maduro (45 a 59 años), donde la tasa de mortalidad se duplica respecto a la fase anterior, alcanzando 3,4 defunciones por cada 1.000 habitantes en 2024. No obstante, este grupo ha experimentado una leve mejora histórica, pues en 2015 su tasa era de 3,6, lo que indica una reducción en el riesgo de muerte para este segmento poblacional en la última década.
Por el contrario, el grueso de las defunciones se concentra inevitablemente en la etapa de adulto mayor. La pirámide demográfica indica que, a partir de los 60 años, la tasa de mortalidad se dispara, alcanzando 25,4 defunciones por cada 1.000 habitantes en 2024. Sin embargo, es destacable que este grupo poblacional ha mostrado una disminución en su tasa de mortalidad si se compara con el año 2015, cuando el indicador se ubicaba en 27,4, lo que sugiere una mayor longevidad.
En cuanto a la primera infancia, que abarca de los 0 a los 5 años, se reportan noticias alentadoras. La tasa de mortalidad en este grupo ha presentado un descenso continuo desde 2023, situándose en 1,4 defunciones por cada 1.000 habitantes para 2024. Este dato es significativamente menor al promedio de 1,9 que se mantenía en años anteriores, lo que evidencia una mejora en las condiciones de supervivencia para los niños más pequeños en el territorio nacional.

Brecha de género y mortalidad prematura
El informe detalla una realidad demográfica contundente respecto a la esperanza de vida diferenciada por género. Al comparar la estructura de mortalidad de 2015 con la de 2024, se observa una mayor mortalidad en hombres a edades tempranas. Específicamente, se evidencia una leve disminución en las defunciones de hombres con edades entre los 5 y los 24 años, así como en el grupo de 45 a 59 años, pero siguen siendo cifras superiores a las de las mujeres en los mismos rangos.
La tendencia se invierte únicamente en la longevidad extrema. A partir de los 85 años, la mortalidad es más alta en mujeres, un fenómeno que se explica demográficamente porque hay una mayor cantidad de mujeres que logran sobrevivir hasta esas edades avanzadas en comparación con los hombres. Para el año 2024, la tasa de mortalidad masculina aumentó 0,4 puntos frente a 2015, mientras que la femenina lo hizo en 0,5 puntos en el mismo periodo.
Panorama regional: Departamentos con mayor incidencia
El lugar de residencia también juega un papel determinante en estas estadísticas. Para el periodo analizado, las tasas de mortalidad más altas se reportaron en los departamentos del Eje Cafetero y el centro del país. El listado de las regiones con mayores tasas por cada 1.000 habitantes es el siguiente:
- Quindío: 7,9.
- Risaralda: 7,6.
- Tolima: 6,8.
- Valle del Cauca: 6,7.
En contraste, los departamentos que presentaron las menores tasas de mortalidad, cifras que pueden estar correlacionadas con la estructura poblacional más joven de estas zonas o subregistros, son Vichada con 1,8, Vaupés con 2,5, Guainía con 2,8 y Amazonas con 2,9.
Es relevante mencionar que, al comparar con el año 2023, departamentos como San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Vaupés, Vichada, Sucre, Meta, La Guajira, Caquetá, Cauca y Bolívar lograron una disminución en sus tasas de mortalidad. El resto del país experimentó incrementos, alineándose con la tendencia nacional de aumento en el número absoluto de defunciones.
Redacción Nación Pluralidad Z.



