febrero 13, 2026, 3:40 pm
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Río de Alaska se tiñe de naranja, detectan contaminación por metales pesados

ríos de Alaska se están volviendo naranjas
Ríos de Alaska se están volviendo naranjas.

Un río en el norte de Alaska ha comenzado a fluir de un llamativo color naranja, alarmando a científicos y comunidades locales y señalando un cambio ambiental más profundo en curso en todo el Ártico.

Los investigadores afirman que este color inusual no es un fenómeno estacional natural, sino el resultado visible de la creciente contaminación por metales pesados, impulsada principalmente por el deshielo del permafrost y el rápido calentamiento climático. Este cambio se percibe cada vez más no como un incidente aislado, sino como parte de una transformación más amplia que afecta a los ríos, los ecosistemas y los medios de vida del Ártico.

La decoloración, causada por la oxidación del hierro y otros metales al exponerse al aire y al agua, ha teñido de un naranja oxidado tramos de vías fluviales que antes eran transparentes. Los científicos advierten que, si bien el color en sí es dramático, los cambios químicos bajo la superficie representan una amenaza mucho mayor.

ríos de Alaska se están volviendo naranjas
Ríos de Alaska se están volviendo naranjas.

El deshielo del permafrost libera metales enterrados

En el centro de este fenómeno se encuentra el permafrost, el suelo permanentemente congelado que sustenta gran parte del paisaje ártico de Alaska. A medida que suben las temperaturas, el permafrost, que ha permanecido congelado durante miles de años, se descongela, liberando minerales y metales que antes estaban atrapados bajo tierra.

Estudios citados por investigadores demuestran que el deshielo expone rocas ricas en sulfuros, que reaccionan con el oxígeno y el agua para producir ácido sulfúrico. Este proceso, similar al drenaje ácido de minas, filtra metales como hierro, zinc, cobre y níquel a los ríos y arroyos cercanos. Cuando el hierro se oxida, le da al agua su característico color naranja.

Los científicos que monitorean estos ríos afirman que los cambios se están acelerando. Informes federales y académicos indican que decenas de ríos de Alaska han mostrado concentraciones crecientes de metales en los últimos años, y algunas vías fluviales se han vuelto lo suficientemente ácidas como para amenazar la vida acuática. A diferencia de la contaminación causada por accidentes industriales, este proceso está impulsado por el cambio climático y es mucho más difícil de contener o revertir.

Las implicaciones para los ecosistemas árticos son graves. Las especies de peces que dependen de aguas limpias y ricas en oxígeno son particularmente vulnerables a la acidez y a los metales pesados. Los investigadores han advertido que incluso concentraciones bajas pueden interrumpir el desarrollo de los peces, reducir su éxito reproductivo y alterar las cadenas alimentarias.

Para las comunidades indígenas y rurales que dependen de los ríos para la pesca, el agua potable y el transporte, los cambios plantean serias preocupaciones.

En zonas remotas de Alaska, los ríos son un recurso vital, y la contaminación puede traducirse rápidamente en riesgos para la salud e inseguridad alimentaria. Algunas comunidades ya han reportado disminuciones en las poblaciones de peces y cambios en el sabor y la claridad del agua.

Los científicos enfatizan que estos ríos anaranjados son una señal de alerta temprana. «Lo que estamos observando es un cambio tóxico en lo que antes se consideraba una naturaleza virgen», han señalado los investigadores, señalando que las regiones árticas se están calentando a un ritmo varias veces superior al promedio mundial.

A medida que los glaciares se derriten y el permafrost continúa descongelándose, es probable que más vías fluviales se vean afectadas.

Redacción Internacional Pluralidad Z.