
Una jornada de pánico y ventas masivas se apoderó de Wall Street este viernes, llevando a los principales índices bursátiles a su peor día desde finales de mayo. La causa principal fue la publicación de un informe de empleo en Estados Unidos que resultó ser dramáticamente más débil de lo previsto, encendiendo todas las alarmas sobre la salud de la economía y exacerbando un nerviosismo que ya venía en aumento por la reactivación de aranceles comerciales.
Al cierre de la sesión, los números eran un reflejo del pesimismo generalizado. El índice de referencia S&P 500 se hundió un 1,6%, para cerrar en 6.238,01 puntos. La caída fue aún más pronunciada para el sector tecnológico, con el Nasdaq Composite retrocediendo un 2,2% hasta los 20.650,13 puntos. Por su parte, el Dow Jones de Industriales, que agrupa a las empresas más grandes, no fue ajeno a la tormenta y cedió un 1,2%, finalizando en 43.588,58 unidades. Con estos resultados, la semana cierra con un balance profundamente negativo para los tres índices, acumulando pérdidas de 2,4%, 2,2% y 2,9%, respectivamente.

Un informe laboral que congela las expectativas
El detonante de la debacle fue el informe de nóminas no agrícolas de julio. Las cifras revelaron la creación de apenas 73.000 empleos, una cifra que se quedó muy por debajo del consenso de los analistas, que esperaban 110.000 nuevos puestos. Para agravar la situación, los datos de mayo y junio fueron revisados a la baja, recortando un total combinado de 258.000 empleos que se habían reportado previamente. Como consecuencia, la tasa de desempleo subió ligeramente al 4,2%.
La reacción de los expertos no se hizo esperar. Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM US, calificó el dato de manera contundente: «Este es el peor informe económico importante en la era pospandémica«. Según Brusuelas, esta cifra «abre la puerta a un debate más sólido sobre la conveniencia de un recorte de tasas en septiembre en la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto».
Sumado al desastroso dato de empleo, los inversionistas ya lidiaban con la noticia de que el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para restablecer «aranceles recíprocos» a docenas de países, con tasas que oscilan entre el 10% y el 41%.
Este resurgimiento de las tensiones comerciales añadió una capa de incertidumbre que los mercados no estaban dispuestos a tolerar. En un movimiento político que agita aún más las aguas, el presidente Trump también decidió despedir al director de la Oficina de Estadísticas Laborales, acusando que los datos habían sido “manipulados con fines políticos”.
Ante este escenario de aversión al riesgo, los operadores buscaron refugio en la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense. Esta «huida hacia la calidad» provocó un desplome en sus rendimientos: el rendimiento del bono a 10 años cayó 16 puntos básicos, hasta el 4,22%, mientras que el rendimiento del bono a 2 años se hundió 27 puntos básicos, ubicándose en el 3,69%.
La Reserva Federal, presionada a actuar
El impacto en las expectativas sobre la política monetaria fue inmediato y drástico. La herramienta CME FedWatch, que mide las probabilidades del mercado sobre futuras decisiones de la Reserva Federal (FED), ahora proyecta una probabilidad superior al 82% de que el banco central recorte las tasas de interés en su reunión de septiembre. Apenas un día antes, esa probabilidad era solo del 38%, lo que evidencia el giro radical en la percepción del mercado tras el informe de empleo.
Ni siquiera los pesos pesados de la tecnología pudieron evitar el contagio. Las acciones de Amazon (AMZN) se desplomaron un 8,1% después de que la compañía presentara unas perspectivas decepcionantes para el tercer trimestre.
Por su parte, Apple (AAPL) cayó un 2,5%, a pesar de haber superado las estimaciones de ganancias y ventas de iPhone, demostrando que el sentimiento negativo era generalizado.
Analistas como Alex King, de Cestrian Capital Research, ven este momento de «miedo y repugnancia descontrolados» como una potencial oportunidad. «Cuando la situación se calme —puede que tarde un poco— creemos que esta será una excelente oportunidad de compra para alcanzar un cuarto trimestre positivo», señaló, dirigiéndose a quienes tienen liquidez para invertir en medio del pánico.
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