«Memorias de un Hijueputa»: Las cuentas de Fernando Vallejo

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Fernando Vallejo ha sido reconocido por recibir múltiples premios nacionales e internacionales.

En la pasada Feria del Libro de Bogotá, el escritor Fernando Vallejo lanzó su libro «Memorias de un Hijueputa«. Con su estilo irreverente, soaz y sarcástico se encarga de ajustarle cuentas a Colombia, «a joder a los hijueputas de este país«, según sus propias palabras.

A sus 76 años publicó este libro en Corferias. Sus lectores, como siempre, lo apoyaron con orgullo ante sus ideales. Esta novela, por ende, es la más política de todas en su trayectoría artística. Reconocido por libros como: «La Virgen de los Sicarios»o «El Desbarrancadero»; ganador de múltiples premios, los más destacados se encuentran el Rómulo Gallegos (2003) y el Fil de Literatura en Lenguas Romances (2011).

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El regreso a la literatura, el regreso a Colombia

Después de vivir durante más de veinte años en México, Vallejo vuelve a su ciudad natal, Medellín, con el deseo irreprensible de morir en el país. Su regreso al país de la misma manera se enmarca al regreso a la literatura con esta obra fundamental. La más polémica y política en la cual retrata parte de la cultura del país y su pensamiento en dicha obra.

Vallejo mata a todos los políticos

En sus páginas se encuentran traiciones y juegos corruptos de un dictador. Allí, de igual forma, fusilan a todos los expresidentes de Colombia: Pastrana, Santos, Uribe.

La voz en primera persona ayuda a comprender la realidad de las personas que viven en dicho país y la fuerte crítica a la política contemporánea en la que vive Colombia.

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Críticas y esperanzas

La crítica no se ha hecho esperar: varios sectores culturales están a favor del lenguaje mordaz escritor, en la cual retrata la realidad en la que vive como si fuera una constante única de la existencia.

Los lectores, por ende, esperan que la vida – y el autor – digan lo que dirá su futuro, mientras este libro va calando, fuerte y directo, a las cicatrices de una sociedad tan conservadora de extrema derecha como la colombiana.

3 Comentarios

  1. Hola, amigos. Lo más papanata que he escuchado en mucho tiempo son los aplausos de la gente a cada intervención de Fernando Vallejo, en la presentación de su último libro «Memorias de un hijoeputa». Y lo que más me admira es la mesura, la elegancia, la contención, la inteligencia y la sensatez de Mario Jursich para aguantarse a un tipo decadente, mamón, absurdo y deshilachado como Fernando Vallejo. Hace rato que dijo (y mucho mejor) lo que tenía que decir. Ahora nos aburre con la misma mandanga, sin reflexión ni autocrítica de ninguna clase. Da pena ajena escuchar la entrevista que le hizo Mario Jursich.

    • Francisco…No…Parce, creo que como bachiller, le falta más lectura de comprensión, ese es el problema de los que se jactan de intelectuales y con la crítica recalcitrante que no es de un letrado…y no se hace jamás, por el respeto hacia el lenguaje. La irreverencia en la literatura, es como la prostitución de antigua y su comentario, denota que es un prepago uribestia… y el escribir, nos, es plural: Y usted , es singular. Sus comentarios desacertados literalmente, los reciben tal vez otros, por ignorancia intelectual, o su gallada, los parceros . Y si revira, no se moleste en responder, porque su escrito no me interesa, a ser boleta uribestia… y se escribe, hijo de puta y papa nata… las que sea, sisas pepo…y no nos pillamos…bernapuerta…

  2. Hola, amigos. Y el colmo de la autoincensación ridículo es que diga lo que dice sobre su obra «La puta de Babilonia». Se trata de un chorrada incontenida de un bandeja paisa intelectual con muchas cosas buenas y apetitosas pero que mal masticadas y peor digeridas dan como resultado una obra insoportable que solo leí completa por interés intelectual. Sobre ella escribí mi contestación, «El interlocutor encontrado», en la que señalo, entre otras cosas, la parcialidad escandalosa de Vallejo y su total ignorancia de lo que se llama en hermenéutica bíblica «géneros literarios», que hace que las interpretaciones de Vallejo sean en muchas ocasiones disparatadas y absurdas. Ni siquiera, todo un escritor como él, parece conocer lo que llamamos el sentido figurado y metafórico que existe en cualquier lengua. En fin, un Vallejo decadente, repetitivo y que vive de la fama y los restos de una nevera que hoy día no tiene sino pescado congelado e insípido.

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