Fraude médico | Pluralistas

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Pluralistas. La nota ciudadana de Pluralidad Z.

Cuando el truculento baraja las cartas, los ojos del público se centran en ellas, con tal enfoque, que no perciben lo que sucede bajo su manga, en un magistral acto que deja a todos conmocionados, confundidos y a merced de sus encantos. Algo similar ocurre con el Sistema de Salud (SS). ¿Qué tiene que ver un truco de magia en este asunto?

Escrito por: Rajàm Maida

Hablemos del SS, que en mi país, y probablemente, en el tuyo también, desde que cayó en manos de los intereses particulares, sus cabezas que ante todo son traders, se interesan poco o nada por el cuidado de los pacientes. Cuando me refiero a intereses particulares, no solo me refiero al Ministerio de Salud, también me refiero a los dueños de los laboratorios, las clínicas y hospitales, intermediarios (EPS) y todos los demás involucrados.

IDENTIFICANDO A LOS ACTORES

Vamos a desglosar cada uno de los aspectos que, desde mi perspectiva, tienen ahogado al SS.

Laboratorios e investigación

Detrás del engaño del “libre mercado”, los entes más poderosos han entendido qué importante es para sus bolsas de dinero tener en sus manos el monopolio de la salud. Si te toma el tiempo de revisar las instituciones que toman decisiones al respecto, incluida la FDA (Food and Drug Administration) en los Estados Unidos, vas a encontrar incongruencias que terminan favoreciendo a unos u otros, y en medio de todos, miles de personas enfermas, sobretodo por el miedo.

Si investigas el respaldo “científico” que existe detrás de muchos medicamentos y alimentos aprobados, verás que se adaptan perfectamente a las exigencias de los laboratorios, que en muchos casos terminan subvencionando institutos de investigación y universidades en todo el mundo, particularmente las más prestigiosas. Aunque no soy médico ni científico, un amigo, médico, Álvaro Ríos, está compartiendo estas ideas conmigo, para profundizar más allá de la perspectiva civil de este asunto, y no solo limitarme a darte hilos desde los cuales tirar.

En 2019, la compañía Monsanto-Bayer*, enfrentó una demanda por 2000 millones de dólares americanos por descubrirse que no tenían absolutamente ningún interés en vigilar por la salud y seguridad de las vidas que se afectarían, sino más bien eliminando del camino cualquier tipo de resistencia contra sus intereses.

Clínicas, centros de salud y hospitales

Los servicios de salud ante la ley se consideran un derecho. La realidad, sin embargo, de lejos, resulta en un precario servicio, visto que la salud también es un negocio muy rentable para sus dueños, grandes corporaciones, que, como cualquier empresa, buscan abaratar costos y aumentar su rentabilidad.

Recientemente, un médico de nuestra región recibió amenazas contra su vida y la de su familia por ‘haber dejado morir a un paciente’. Lamentablemente, la gente de nuevo se enfoca en la información parcial que fluye por los medios de comunicación. ¿Puede hoy un médico tomar libres decisiones con relación a las alternativas que ofrecer para satisfacer las necesidades de un paciente? !Claramente no! Ese médico tiene jefes, que suelen ser una junta que rinde cuentas a una S.A (sociedad anónima).

Los médicos por vocación tienen un reto gigante, una cuesta arriba que los rodea de afiladas espadas que les obligan a renunciar a su vocación para cumplir con los estándares de la institución para la cual trabajan. Algunas de sus exigencias incluyen: una cantidad de pacientes que atender por hora, inhumanos turnos que cubrir a la vez, restricciones en cuanto al número de estudios de laboratorio e imagenológicos, además de una medicación de calidad que se debe proveer a los pacientes según las verdaderas necesidades que cada médico sabe (o debe saber) que son los requeridos, además de, como se hizo evidente en estos tiempos de covid falta de EPP (elementos de protección personal).

EPS

No podemos dejar de hablar de la burocracia que se manifiesta en forma de EPS (entidad prestadora de servicios de salud) y que aliada con las intermediaciones ralentiza todos los procesos. Como mencionamos en el apartado anterior, estos protocolos buscan rentabilizar al máximo las utilidades de estas instituciones privadas de comercio, donde los presupuestos, los tiempos de respuesta y el maltrato al personal médico son la orden del día. Dichas instituciones reciben una partida de dinero por parte del Gobierno, y su función es poner dichos recursos al servicio de la ciudadanía. Ya sabemos lo que sucede cuando un comerciante ve una remota posibilidad de sacar beneficio particular de algo…

Cuando un paciente requiere un tratamiento especializado, debe cumplir un largo proceso de trámites ante la EPS que, después de fastidiosos procesos, podría conceder al paciente su derecho a recibir el servicio médico. ¿Qué pasa entonces cuando un paciente de cáncer, que necesita recibir tratamiento sin dilación tiene que llevar ese proceso jurídico? Más veces de las que te imaginas, dichos pacientes mueren en el proceso. ¿Y qué pasa cuando el paciente no recibe atención por no tener los fondos necesarios para recibir atención médica?

Es en este caso cuando algunos pacientes ignoran que el personal médico obedece órdenes de entidades cobardes que se escudan en ellos para seguir llenando sus bolsillos. Sin embargo, no es común ver a las personas reclamando contra las entidades, que realmente tienen la responsabilidad. Este es uno de los casos de corrupción más descarnados, pero no es el único, ni mucho menos.

A veces me pregunto ¿Porqué nadie se queja donde debería? ¿Acaso los médicos no se dan cuenta de lo que sucede? La respuesta es ¡por miedo!

Nula prevención

Si bien es cierto que hay pacientes que van por urgencias incluso por un simple resfriado, lo cual congestiona la red de prestadores del servicio debería invertir más en la prevención de tales casos.

Por ejemplo, atendiendo los pronósticos estadísticos sobre ciclos virales. Educando a la población para que mejore sus hábitos alimenticios y que sepa cuidar de sus molestias menores sin necesidad de recargar las instituciones. Lamentablemente, apelar al sentido común en cualquier caso es utópico.

Como ejemplo, es bien sabido del peligro de abusar del azúcar, sin embargo, la publicidad nos atiborra de promociones cargadas de este peligroso y adictivo edulcorante. ¿Que hace el ministerio de Salud en este caso? ¿Y el instituto que vigila los medicamentos y alimentos? Otro caso es el de una madre con su hijo recién nacido que se altera en cuanto la temperatura del bebé alcanza 37.6º, lo cual es comprensible, y ella corre con su pequeño al probable foco de virus y bacterias más peligroso de la localidad. Sin embargo, no podemos ignorar que por estos malos manejos, prevención y procedimientos, muchos pacientes mueren o se complican sin tener información oportuna o incluso culpa y alternativas.

Médicos sin vocación

Otro flagelo tiene que ver con las actitudes poco éticas por parte del personal médico, científicos, profesores, enfermeros y operarios que, aunque son una minoría, entregan la ética a cambio de intereses particulares. Es posible que el mismo sistema termina encalleciendo su sentido de responsabilidad. Sin embargo, no es nuestro deber juzgar sus decisiones, en especial cuando no tenemos mucha información sobre cada caso particular, no obstante, continúa siendo un tema de interés para muchos.

¿Hasta qué grado debe una persona seguir a ciegas las indicaciones de un profesional de la salud? En vista del contexto, es comprensible por qué a muchos pacientes les gusta prepararse antes de asistir a una consulta, pedir una segunda opinión o simplemente rechazar un tratamiento que considera de manera consciente, no apropiado.

Entes reguladores

Al observar los procesos, la corrupción, el egoísmo y la falta de sentido común por parte de las entidades reguladoras, se hace evidente que el modelo de salud que rige hoy está obsoleto. Mi familia tuvo durante años una pequeña industria que procesaba lácteos. Mi región acostumbra consumir un derivado que se prepara higienizando la leche por medio de bacterias específicas que generan una coagulación ácida. No se tolera el proceso de pasteurización, puesto que altera las características del producto. Las entidades consideran que su consumo es insalubre y por obligación debía ser modificado desde el proceso de preparación; con lo cual su característica artesanal quedaría en el olvido. ¿Cómo manejamos dicha situación? ¡Abandonamos el negocio! Entendimos que prostituir un proceso para someterse a las instituciones era un error. Hoy, cientos de productores en mi región continúan produciendo en escala limitada eso que yo considero un manjar, pero lejos de las regulaciones.

INTROSPECCIÓN; LA SOLUCIÓN

Lamentablemente, los medios de comunicación, el SS, los chismes por redes sociales, las verdades a medias, mentiras descaradas e intereses privados, han sumergido a la gente en un mar de confusión. Evaluar nuestra propia medida, afinar constantemente nuestro opinador puede ayudarnos a limpiar nuestra mente de los paradigmas y entes distractores. Podemos desarrollar la actitud crítica y evaluar las diferentes aristas de un asunto, para reducir las posibilidades de que el gato nos distraiga con sus señuelos.

Envía tu nota ciudadana y hágase escuchar en Pluralistas, el poder del ciudadano ✍

1 Comentario

  1. Buen artículo que profundiza en los intereses financieros no sólo en Colombia, sino en el mundo, del Sector Salud. Evidentemente cuando se le entrega a los particulares el Servicio de Salud, el Derecho se vuelve un negocio. Las cosas del modelo neoliberal… Debo decir que el título «Fraude Médico» estigmatiza al profesional de Medicina (ya bastante afectado). Debería hacerse una Fé de Erratas y corregir por algo así como «Fraude en la Salud»… La Salud es un sector fundamental de la sociedad en conjunto con la Educación, Medio Ambiente y Seguridad Social. La Medicina es una Profesión.

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