El ESMAD: un escuadrón homicida

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El ESMAD un escuadrón homicida
Se ha convertido en un escuadrón homicida que es desplegado por todo el país y que ya ha cobrado las vidas de docenas de personas.

Colombia se encuentra en un pos-acuerdo de paz y que exista una entidad como el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) resulta contradictorio.

Por lo que, a lo largo del Paro Nacional, se ha demostró que sus métodos son altamente represivos y despiadados, por ejemplo el asesinato de Dilan Cruz por parte de uno de sus agentes.

El ESMAD nació en 1999 como un organismo de choque y contención que se usa en las manifestaciones. Actualmente cuenta con 3.580 hombres y mujeres.

Su presupuesto por año es de $ 490.000 millones y su objetivo es apoyar a la Policía cuando situaciones específicas de orden público desbordan sus capacidades.

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Actos cometidos por el ESMAD

A lo largo de su existencia ha cometido acciones repudiables como el asesinato del joven Dilan Cruz, pero no ha sido el único. También se encuentran los casos de Oscar Salaz, Jhonny Silva, Nicolás Neira, Carlos Giovanni Blanco y Jaime Acosta.

Algunas cifras mostradas por colectivos muestran que entre 2002 y 2014 se registró 448 agresiones.

Esto dejó cerca de 3.950 víctimas: 137 casos de personas heridas, 91 detenciones arbitrarias, 107 reportes de amenazas individuales y colectivas, 13 casos de ejecuciones extrajudiciales y dos de violencia sexual.

Además, en el marco de las protestas realizadas en el Paro Nacional las agresiones han dejado un saldo de tres personas muertas y 98 heridas.

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Ejemplo

Sucedió en el centro de Bogotá, donde cinco policías golpearon de manera despiadada a una joven hasta hacerle perder el sentido. Posteriormente, fue abandonada en un andén.

El modo en que opera se sale de toda fuerza convencional, pues se ha convertido en un escuadrón homicida que es desplegado por todo el país y que ya ha cobrado las vidas de docenas de personas.

Hoy más que nunca se hace necesario su desmonte, pero esta medida debe trascender a una reforma estructural a las fuerzas armadas para que su actuación respete los derechos humanos.

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