
Un panorama de presunta precariedad laboral se cierne sobre Tiendas D1, una de las cadenas de supermercados de descuento con mayor penetración en el mercado colombiano.
Juan Santiago Márquez Yepes, quien ostenta el cargo de Secretario Nacional de SINTRA-D1, el sindicato que representa a los empleados de esta compañía, ha lanzado serias acusaciones, afirmando que la empresa, vinculada al poderoso conglomerado de la familia Santo Domingo, estaría «pasando por encima de los derechos de los trabajadores».

Sindicato SINTRA-D1 detalla presuntas irregularidades laborales
Las declaraciones de Márquez Yepes pintan un cuadro preocupante sobre las condiciones diarias que enfrentan los colaboradores de D1.
Según el líder sindical, la multifuncionalidad impuesta al personal es uno de los principales focos de conflicto. Esta situación, que podría interpretarse como una optimización de recursos llevada al extremo, estaría generando una carga laboral desmedida para los empleados de base.
Múltiples roles y extensas jornadas: la realidad de un asistente de ventas en D1
Juan Márquez detalla la situación de un asistente de ventas, cuyo salario básico se aproxima a $1.800.000. Este trabajador, según el sindicato, no solo se encarga de surtir las estanterías, sino que sus responsabilidades se extienden a tareas de limpieza general como barrer, trapear e incluso lavar los baños.
Adicionalmente, debe gestionar el «aforo», término que en el contexto de D1 se refiere a la organización y devolución de elementos como canastas, cartón y estibas a los centros de abastecimiento.
«Asimismo, deben de atender la caja registradora. Deben de atender los clientes y cumplir con el papel de seguridad porque la compañía no paga seguridad privada», enfatizó Márquez.
Esta última afirmación es especialmente delicada, ya que implicaría que la responsabilidad de la seguridad del establecimiento recae sobre personal no especializado, exponiéndolos a riesgos adicionales.
Las jornadas laborales también son motivo de alarma. «Nos hemos encontrado trabajadores con 11, 12 horas de trabajo y los conductores hasta con 14 horas«, señaló el secretario de SINTRA-D1. Estas extensas jornadas, sumadas a la multiplicidad de tareas, configurarían un escenario de posible explotación.
Congresista Wilson Arias se suma a las preocupaciones y cuestiona directamente a los propietarios
Las denuncias de SINTRA-D1 han encontrado eco en el legislativo. El senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, recogió estos señalamientos y los hizo públicos, interpelando directamente a los propietarios de la cadena.
«Miren esta denuncia que me envían trabajadores del D1. A los empleados que atienden la caja, se les pide también lavar baños, organizar inventario y vigilar la seguridad de la tienda. Señores, Santo Domingo, dueños de D1, ¿no es eso explotación laboral?«, cuestionó Arias a través de sus redes sociales.
Un llamado a la inspección: ¿Se pasará por alto la situación en D1?
Márquez Yepes no se detuvo en la descripción de las problemáticas, sino que también insinuó una posible omisión por parte de las autoridades, sugiriendo que la influencia de los dueños de D1 podría jugar un papel.
«Son múltiples de tareas que tiene que hacer una sola persona, pero con D1 no pasa solamente nada es una empresa, como usted mismo lo sabe, compañero Wilson, de empresarios muy reconocidos y que seguramente financian campañas y demás, y por eso entonces se hacen el de la vista gorda», declaró.
Ante este panorama, el líder sindical extendió una invitación formal a los congresistas para que verifiquen personalmente las condiciones en las tiendas: «Yo invito a los congresistas para que visiten las tiendas y se den cuenta de la realidad».
La pelota queda ahora en el tejado de las autoridades competentes y del Congreso, quienes deberán determinar la veracidad y el alcance de estas graves denuncias que ponen en tela de juicio las prácticas laborales de una de las empresas más visibles del país.



