
El Real Madrid vivió una de sus noches más oscuras en la historia reciente de la Copa del Rey. La eliminación en octavos de final ante el Albacete, un equipo de segunda división, dejó una herida profunda en el madridismo, pero el foco de las críticas no se repartió de forma equitativa.
Vinicius Jr., quien debía ser el líder espiritual y futbolístico ante la ausencia de las grandes figuras, terminó siendo el centro de los señalamientos por su preocupante rendimiento en el estadio Carlos Belmonte.

El diario Marca no tuvo piedad con el brasileño. En una crónica que resalta la apatía del atacante, se subrayó que Vinicius estuvo «desconectado y desmotivado» durante gran parte del encuentro. A pesar de ser uno de los pocos titulares habituales presentes en la alineación de Arbeloa, el número 7 no logró marcar la diferencia.
Desde el pitido inicial, el ambiente fue hostil para el extremo, quien recibió abucheos constantes por parte de la afición local. Esta presión externa pareció nublar el juicio de un jugador que, en otras noches, suele alimentarse del conflicto.
Un rendimiento errático que preocupa al madridismo
Durante la primera mitad, el aporte de Vinicius fue prácticamente nulo. Según los análisis post-partido, el brasileño se mostró incapaz de participar con eficacia en el circuito ofensivo.
Aunque intentó algunas cabalgadas aisladas para romper líneas defensivas, sus decisiones finales fueron sistemáticamente erróneas.
La prensa deportiva española resaltó que el jugador parecía no comprender la intensidad del juego ni la importancia de representar el escudo en una competición que siempre le ha sido esquiva al club blanco.

La situación no mejoró en el complemento. Mientras el Real Madrid sufría para mantener el ritmo de un Albacete valiente, Vinicius se perdió en protestas y una actitud que muchos calificaron como «digna de admirar» pero por las razones equivocadas.
La ironía de los medios no se hizo esperar al mencionar que, si se esperaba que el brasileño «bailara» sobre el césped, lo único que terminó haciendo fue pisar los talones de sus oponentes en jugadas intrascendentes.
La derrota 3-2 no solo es responsabilidad del brasileño, pero su falta de liderazgo pesó más debido a la improvisación del técnico. Álvaro Arbeloa decidió apostar por una rotación masiva, alineando a juveniles como Jiménez y Cestero Sancho, mientras protegía a piezas clave como Bellingham, Rodrygo y el lesionado Kylian Mbappé. Sin la estructura habitual de Xabi Alonso, el equipo se vio vulnerable y siempre fue a remolque en el marcador.
Redacción Deportes Pluralidad Z.



