El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018 – 2022, “Pacto por Colombia, Pacto
por la Equidad” del presidente Iván Duque, tiene como objetivo lograr la igualdad de oportunidades para todos los colombianos, pero en realidad carece de
mecanismos que le permitan cumplir este objetivo, ya que en su introducción
empieza agradeciendo las acciones emprendidas por Álvaro Uribe Vélez,
obviando que dicho gobierno implementó leyes como la Ley 789 de 2002, la cual
no garantizó la generación de empleos, por el contrario, otorgó más beneficios al
capital y no al trabajo, sin dejar de lado la “seguridad democrática”. Parece más un
manifiesto de pleitesía y elogios a Uribe, que una hoja de ruta para el desarrollo de
un país.

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Las principales críticas que se le pueden hacer al PND son:

  • El artículo 181 hace énfasis en la solicitud de Facultades Extraordinarias, que le
    permiten al Presidente de la República iniciar el camino para reformar la Rama
    Ejecutiva. A su vez, también le da facultades para eliminar o crear nuevas
    entidades públicas. En pocas palabras, el Presidente cuenta con una gran gama
    de oportunidades para reformar el Estado, sin ningún límite, en consecuencia tiene
    la potestad de cambiar cualquier cosa.
  • El artículo 35 busca centralizar todo el presupuesto en una sola entidad, en este
    caso el Ministerio de Hacienda, es decir, la administración de los recursos
    quedaría en manos del Ministerio y dejaría al Departamento Nacional de
    Planeación (DNP) como un simple órgano de evaluación, perdiendo cualquier
    protagonismo en materia de inversión.
  • El PND arroja cambios pensionales que son sumamente negativos, como lo
    demuestra el artículo 117, porque busca que sea eliminado el derecho que tienen
    las personas de  recibir la devolución del dinero que ahorraron durante gran parte
    de su vida, en caso de no cumplir los requisitos de edad y semanas de cotización.
  • El artículo 118 genera incertidumbre respecto al medio ambiente, ya que el plan
    pide expedir en un periodo de 30 días licencias ambientales de formalización
    minera, con la intención de asegurar los proyectos de inversión. Al expedirlas tan
    rápido impediría realizar un análisis adecuado del posible impacto ambiental, lo
    cual incentivaría la explotación minera en algunos lugares como los páramos.

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La paz en Plan Nacional de Desarrollo

Con respecto a la paz, el análisis es desalentador, pues no incluye acciones
concretas y medibles para sacar adelante el Acuerdo de Paz firmado con la
antigua guerrilla Fuerza Armada Revolucionaria del Común-la Esperanza del
Pueblo (FARC-EP), ya que solo el 29% de los recursos están destinados para el
acuerdo; toda un desfinanciación a la paz y poca reparación a las víctimas.

A pesar de que es el primer plan que plantea una transversalización del “enfoque
de género”, y de ser un pacto por la equidad, este no incluye a las mujeres, ya
que carece de metas claras y presupuesto para cerrar las brechas de género que
existen en nuestro país.

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No tiene propuestas claras para resolver la disparidad entre hombres y mujeres en
la participación política, los salarios, en el emprendimiento, la redistribución del
trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el hogar, y además no tiene en
cuenta a las mujeres como constructoras de paz en el país.

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