Esta denuncia fue escrita por una estudiante de la Universidad de Cartagena y pidió a Pluralidad Z que se mantenga en anónimo.

*En las primeras horas de haber publicado esta denuncia, hemos recibido amenazas y les respondemos que la idea es que tomen mejores correctivas para evitar estos casos en la Universidad. Repetimos no acusamos a ninguna persona.

*Otra aclaración: Está denuncia no va en contra del profesorado y solo una minoría podría estar implicada, por eso se piden las medidas necesarias.

Hace unos días realicé junto a algunos compañeros una pequeña investigación sobre acoso y abuso sexual en la Universidad de Cartagena, encontrando información alarmante alrededor de la relación profesores-estudiantes, donde se pudo responder a la pregunta ¿existe acoso sexual en la Universidad de Cartagena? Claro que sí, situación que han normalizado e invisibilizado  hasta un punto repugnante.

Algunos docentes utilizan su posición de poder para acosar, dominar y violentar a las estudiantes, convirtiendo una orientación educativa en un chantaje sexual. Las más afectadas son las chicas de primer semestre, lo cual agrava la problemática porque la universidad recibe a una cantidad considerable de menores de edad.

Los modus operandi van desde amenazas de hacerlas perder la materia, enviar fotos desnudas a las estudiantes, realizar numerosas invitaciones a salir o bromas de contenido sexual que resultan desagradables y ofensivas.

Esta problemática es violencia física, verbal y psicológica que afecta a las mujeres, pero que deja ilesa a las universidades, puesto que cualquier tema que hable de la reivindicación de los derechos de la  mujer dentro de las universidades es un tema secundario, ni los planteles de educación superior ni el Estado lo tienen como una de sus prioridades.

La ley 1257 castiga la violencia y la discriminación contra las mujeres en el país, pero también promueve la sensibilización y la prevención; se destaca como un punto de inflexión en las garantías de los derechos de la mujer en Colombia.

Sin embargo,  dicha ley queda impedida para ser ejercida en la práctica, debido a la “autonomía universitaria”, ya que la ley 30 de 1992 les permite a las universidades definir sus estatutos y directivas, frenando cualquier intervención del Ministerio de Educación, en las acciones en torno a temas de acoso y abuso sexual.

La universidad no cuenta con ninguna ruta de prevención y atención frente a estos casos de violencia, y muchos menos con una tipificación que defina las formas de violencia de género que permitan sancionar a los perpetradores; agravando esta situación el hecho de que, el acoso y abuso sexual en la UdeC queda como un rumor o chiste de pasillo.

Algunos estudiantes  legitiman estas prácticas realizadas por los profesores, lanzando expresiones como: «la tienen más fácil porque pueden pasar una materia con solo coquetear”, “¿por qué no denunció enseguida sino hasta ahora?, seguro que no haría para que el profe la tocara”, “es bien perra por aceptar plata del profe”, es decir, todo un señalamiento hacia la víctima.

La UdeC no ha estado a la altura de los tiempos frente a estas situaciones de acoso y muchas otras que afectan a la mujer, cuando debería llevar la batuta, por ser una universidad pública y de “calidad”, y no fomentar espacios de segregación donde se cosifique y se desmerite a las mujeres por el simple hecho de serlo.

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Es necesario realizarse varias preguntas:

  • ¿Dónde queda la supuesta intelectualidad de los profesores cuando practican acciones tan aberrantes?
  • ¿Dónde queda la dignidad de los estudiantes?
  • ¿Qué hacen los compañeros cuando presencian que una compañera es acosada? O acaso ¿una insinuación sexual es “normal”?

Por tal motivo se hace obligatorio emprender medidas que permitan construir espacios seguros y libres de violencia de género para estudiantes, trabajadoras y trabajadores; diseñar estrategias orientadas a prevenir nuevas situaciones de este tipo y a resguardar el derecho a la educación y al trabajo.

2 Comentarios

  1. Creo que falta mas le falta mas claridad y mas investigación a esta noticia , el acoso y abuso tanto verbal , como sexual no están solo por parte de los docentes , hay estudiantes de semestres avanzos que se aprovechan de las estudiantes «primiparas» e incluso las usan y las inducen al consumo de sustancias alucinógenas .
    INVESTIGUEN MAS HAY ESTUDIANTES TAMBIÉN HACIENDO DAÑO Y NO MERECEN ESTAR EN LA UDC .

  2. mas irrespeto el del seudocomunicador, que mancilla el nombre de una institucion sin pruebas de nada, no digo que no puedan existir casos, pero la forma de denunciar es con nombres propios, si se hizo una investigación donde esta la denuncia. en tiempos de politica todo el mundo quiere tirar la pieda esconder la mano

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